En la denominada corrida de la Prensa en que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid; es decir, dicha corrida, se incluye dentro del serial madrileño, se dice que es fuera de abono y, el éxito económico, está más que asegurado. Estrategias comerciales que, en honor a la verdad, como su nombre indica, siempre vienen bien; al menos, para los organizadores.
Toros de distintas ganaderías para César Rincón, Matías Tejela y el confirmante Miguel Ángel Perera. Ambiente de lujo puesto que, hace muy poquitas fechas, César Rincón, enardeció a su público de Madrid con otra gesta de las suyas; la sexta salida por la puerta grande; logro que, sumado a su limpia trayectoria taurina, a estas alturas de su carrera, ha sumado César otro galardón indiscutible.
Tengo la sensación, o al menos así me lo ha parecido que, todos los confirmantes de este año en las Ventas, todos, sin distinción, han adocenado su falta de ganas e ímpetu para dejarse la vida si en el empeño hubiera hecho falta. De esta manera, Miguel Ángel Perera, en el toro de la confirmación, así lo ha evidenciado. Toro chico y protestado que, al fin y a la postre, el confirmante se ha encargado de que, su labor, no tuviera eco alguno; y será siempre muy difícil que nada tenga valor en Madrid cuando, de antemano, falla el toro; es decir, se traen unos toros que, sin lugar a dudas, en el reconocimiento, deberían de haber sido devueltos. No ha pasado nada en especial y, el que lo sufrirá, será el propio torero. O quizás todo lo contrario porque, en este mundillo, en honor a la verdad, nada se sabe. Como caigas en gracia y no pongas pegas a la hora del dinero, igual, a cualquiera, - ahí está Jesulín de Ubrique- le hacen dar varias vueltas a España por todas las ferias. En el último de la tarde, un toro de Concha y Sierra, bien armado y con trazos de toro serio, ha puesto en serios apuros al torero. En Madrid, nunca se sabe, en ocasiones, hay mucho que lidiar y ese el motivo del fracaso de muchos toreros. Bien es verdad que, justamente, con este toro tan complicado, Perera ha sabido estar valiente que, en realidad, era lo que tocaba.
Hoy, ineludiblemente, el titular de mi crónica, con todos los honores, tenía que ser el que es: EL MAESTRO. Su primero, un toro de El Vellosino, aparatoso de cuerna y con aviesas intenciones, quería comerse al colombiano que, como un torerazo inmenso, le ha plantado cara y, con dignidad y torería, le ha vencido. Su enemigo, como todo el mundo ha podido ver, tenía mucha mansedumbre y, como decía, peores intenciones, hasta el punto de que, ha zarandeado al maestro con el capote. Labor de torero antiguo; torero macho de ley que, sin inmutarse, ha sido capaz de sobreponerse al toro y sus circunstancias. Estocada tendida, con el honor de que, el toro, le esperaba para cogerle. Faena entregada de auténtico torero. Pero ha sido en el segundo cuando, Rincón, una vez más, ha enloquecido a Madrid. Un jandilla serio y repetidor ha sido la causa efecto para que, otra vez, la torería inacabable de este torero sincero y querido por Madrid, ha sido el motor que ha desgajado las miles de gargantas que le han vitoreado durante toda la faena. Labor rotunda con la derecha puesto que, sus clásicos cites son un modelo de verdad y de torería; igualmente, con la izquierda, su toreo ha sido a ley; es decir, a pura verdad. Sin con el capote había enardecido a los miles de aficionados allí congregados, como explico, con la muleta, su faena ha sido un clamor. Una pena que, la estocada, al movérsele un tanto el toro, ha caído un poco baja y, el premio, ha sido una oreja rotunda y convincente; es decir, pedida por toda la plaza. Era faena de dos orejas de Madrid. César estaba pletórico; rotundo de su torería y, henchido de felicidad al comprobar que, una vez más, Madrid tiene un torero: CESAR RINCÓN.
Bien es verdad que, superar a César Rincón, para cualquiera, es tarea complicada y, este precio lo ha pagado Matías Tejela que, entre fino y posturero, no ha sabido estar a la altura del noble toro de César Rincón puesto que, EL TORREÓN, es propiedad del maestro de Colombia puesto que, como sabemos, Felipe Lafita, le vendió la camada al diestro de Bogotá. Era un toro serio, de buenas hechuras; quizás un tanto flojo pero que, seguro estoy, en las manos de su dueño, aquello hubiera vibrado como nunca; en las manos de Tejela, no ha resultado cuanto debía. Aunque blandito, el toro tenía condiciones que, de haber acertado Tejela con las distancias, el éxito, con toda seguridad, hubiera sido otro. Tampoco ha tenido acierto con la espada y, el silencio sepulcral ha sido el pago. Esperaba a su segundo y, éste, en honor a la verdad, le ha planteado serios problemas; era un toro si cabe para caer en las manos de Sebastián Castella que, en idénticos trances, ha salido victorioso de Madrid. Tejela se ha afligido y, todo ha quedado en la nada. Que nadie se olvide que, Matías Tejela, triunfador el pasado año en Madrid, a pesar de la oreja que cortó el otro día, deberíamos de saber que, mejores que él, no los ponen en lado alguno.
Ha asistido a la corrida su Majestad El Rey de España y, su sonrisa ha sido de complicidad cuando César Rincón le brindaba el toro. “Un colombiano humilde, Majestad, quiere sentirse tan español como usted. Dios quiera que el toro me ayude y pueda brindarle la faena soñada, como igualmente, le brindaría mi vida si por España fuera necesario” Y le ayudó y triunfo por lo grande.