Escribo con el corazón lleno de estupor, dolor, de amargura de pensar que, esta fiesta que tanto amamos; a la que sin rubor alguno más de uno ha calificado como; “comedia en tres actos”, haya demostrado toda su dureza; llevándose el toro, entre sus pitones, una vida que apenas comenzaba, una vida que empezaba ese durísimo trajinar del torero. Mostrando al mundo que, en esta “comedia”, la muerte es real, ¡no de mentirillas!
 Descansa en paz, TORERO Cada ser humano que se pierde, en las guerras, en nombre de “dioses” sanguinarios que, no se sacian de recibir sacrificios humanos, por respaldar su “mito y grandeza”. Cada vida que se pierde, jóvenes, adultos, niños, madres, hijas, es en si misma, un milagro único de la naturaleza que no se repetirá jamás, ni en su propia familia, ni con sus hermanos; cada ser humano que crece y alienta en este pobre mundo, es único e irrepetible.
Son cientos de millones los que habitan este mundo, saturado, superpoblado; que comienza un angustioso camino de auto-destrucción, que lleva señales de ser incontenible, es distinta de los demás. Aún entre gemelos o mellizos idénticos, siempre serán diferentes, aunque físicamente sea difícil descubrirlos.
Condición de ser irrepetibles, es lo que vuelve cada vida, un milagro sorprendente.
Hoy entregó su vida, un jovencísimo Víctor Barrio, torero que soñaba con llegar muy lejos, que entregó su vida entera a lograrlo, que se esforzó cada día por superar sus propias metas, con absoluta dedicación, con absoluto respeto a esta, tan dura profesión.
Quisiera hablar de toros, pero; lo siento, no logro enfocar mis ideas, no logro quitar mi mente de la tragedia de Teruel.
Todo lo que vivíamos hasta el momento que en la transmisión de Pamplona, perdió todo sentido, no logramos concentrarnos más en esos “otros” toros, ante la vida truncada en el comienzo de su caminar, solo cabe el silencio y el respeto, a su vida cortada de cuajo, hacia la familia que jamás logrará cerrar ese espacio.
¡La muerte es difícil de asimilar, sin lógica alguna; es cierto!, tan natural es nacer como morir, pero ese es aunque se trate de ancianos con su cabeza totalmente perdida en las brumas de su demencia senil, sigue siendo un misterio que cuesta asimilar.
En paz descanse este valiente, torero, que su familia encuentre algún día, el consuelo de perderlo, que el mundo taurino en pleno recuerde, tras muchos años que la fiesta, bien puede terminar en tragedia.
¡En paz descanses, torero!
|
|
|