Para todo hay un tiempo, una época. Todo en la vida evoluciona, cualquier profesión y, claro está, el toreo no es la excepción. Lo anterior viene con motivo de la corrida del domingo pasado en la Monumental Plaza de Toros México en la que actuaron dos toreros con varios años ya de alternativa, Mariano Ramos con 33 y Manolo Mejía con casi 22 años de matador de toros.
Tanto Mariano como Manolo tuvieron temporadas muy importantes en las que llegaron a colocarse en lo más alto del escalafón de la torería en México, en lo personal, recuerdo la época de Mejía en la que se consolidó como la primera figura del país, pero creo que todo se acerca a su fin.
A la evolución que me refiero al inicio de este artículo, es que ya no hay ventajas dentro de la tauromaquia las cuales son aplicadas por estos toreros. Por su parte Mariano Ramos con la muleta retrasada y, por otra parte, al final del pase da un toque con la panza del engaño provocando que el toro se revuelva inmediatamente por lo que se ve en apuros y ya no es lo mismo que cuando tenía unos cuantos años menos. A los toros ya se les prende adelante, ya no con la muleta atrás, esta es una técnica obsoleta que el público ya no quiere ver.
Uno de los toreros más poderosos de México ya se ve a merced de los toros, cosa que ocurrió el domingo, lo cual quizá sea un aviso que indique que ha llegado el tiempo justo de decir adiós.
Por si fuera poco, demostró Mariano la falta de educación y de respeto hacia sus compañeros al irse de la Plaza antes de que fuera retirado el último toro y de que Alfredo Gutiérrez diera la vuelta al ruedo con la oreja.
En cuanto a Manolo Mejía la gente cada tarde le recrimina con mayor fuerza la exagerada manera en que utiliza el pico de la muleta. A mediados de los noventa se lo permitieron, es cierto, llegó a triunfar así, pero en el 2005 ya no. Repito, todo ha evolucionado. Los trasteos de Manolo Mejía dejaron de conmover a la afición hace mucho tiempo.
La evolución en el toreo es inevitable y hay que saber aceptarla. Es necesario quitarse la venda de los ojos y ver hacia el futuro con jóvenes que aportan día con día nuevas tauromaquias.