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Décimo festejo de la Temporada Novilleril 2017 “Soñadores
de Gloria”, quinto de ellos con picadores. Se lidiaron seis novillos de El
Junco, muy desiguales de presentación, puesto que los lidiados en
primero, segundo, quinto, y sexto sitios cumplieron a cabalidad en cuanto a
trapío. Por su parte, el tercero fue protestado por ser francamente
impresentable, y el cuarto fue menos que sus hermanos. En cuanto al juego todos
fueron mansos y deslucidos, excepto por el exigente primero, que rompió a
bueno, largo y codicioso, aplaudido en el arrastre. La entrada rondó los dos
mil espectadores en tarde despejada y fresca con algunas ráfagas de viento.
Actuaron los siguientes novilleros al frente de sus cuadrillas completas: Arturo Soto: silencio tras dos avisos, y saludos en el tercio. José María Pastor: palmas en su lote, aviso en el quinto. José María Hermosillo: silencio en su lote. El reloj de la Plaza México se encuentra
desajustado, ante lo que Jesús Morales,
juez de plaza, tocó los avisos con una discrecionalidad insultante para la
categoría de la plaza, y perjudicial para el espectáculo.  Decepcionó El Junco (Foto: @LaPlazaMéxico) En poco pudieron lucir los muchachos ante el poco
juego de la novillada de El Junco, que salió tan dispareja de presentación como
mala. El ganado michoacano, recientemente adquirido por sus nuevos dueños,
ofreció una lidia descastada y deslucida, además de francamente mansa,
particularmente en la primera parte. Mientras que el primero rompió a bueno,
exigente, y emotivo, los que hicieron segundo, tercero, y cuarto, de plano
avivaron el tedio entre la escasa concurrencia al coso de Insurgentes. Tras de
que el quinto se dejara meter mano sin entregarse, volvimos a las andadas de la
sosería con un infumable sexto del festejo.
Canario –n. 499, 422 kg.—negro bragado y muy bien presentado,
abrió el lote de Arturo Soto, a
quien molestó el viento de forma constante y prolongada. No obstante que el
novillo salió suelto del caballo de la contraquerencia en dos ocasiones, se
emplazó de salida, y se mostró quedado y probón, acabó por tomar las telas tras
de pelear con fuerza con el caballo que guardaba la puerta. Y lo hizo con
largueza y calidad, con el morro bien abajo, repitiendo, y exigiendo mando. El
capitalino se acomodó por momentos sueltos por la izquierda, y pudo ligar un
poco más por el lado derecho. Sin embargo, su labor fue muy larga y de muchos
altibajos. Mató con el descabello tras dos avisos y se retiró en silencio. Palomo –n. 481, 403 kg.—, bonito de hechuras pero bajito y
corto de caja, le dio pocas oportunidades de lucir, cosa que solo logró en
algún cambiado por la espalda suelto en medio de un trasteo soporífero. Mató de
pinchazo y estocada y algunos extraviados lo sacaros al tercio.  Foto: @LaPlazaMéxico en Twitter José María Pastor se las vio con el infumable Don Bernardo –n. 492, 427 kg.—antes de hacer lo más torero de la
función con el segundo de su lote. Muy serio y enmorrillado, fue un manso de solemnidad
con poco recorrido. El de Aguas le buscó las vueltas con ahínco, luciendo firme
y con oficio, aunque alargando de más su labor. Se fue aplaudido tras
estoconazo caído.
Jilguero –n. 427—tuvo mejor condición y desplazamiento, pero
tampoco se entregó en sus embestidas, sino que acudía en viajes cortos y con la
cabeza arriba. La actuación de Chema se basó en actitud y disposición, poniendo
lo necesario para embarcar el viaje en muletazos jaleados, especialmente cuando
pudo ligar. Hacia el final de la faena consiguió los mejores momentos de la
tarde, logrando un par de series rematas toreramente, lo mismo por arriba, que
con remates por bajo. El único pero a su actuación sea quizás lo revolucionado
que lució por momentos, además de los muchos pinchazos antes del descabello
definitivo. Palmas.  Foto: @LaPlazaMéxico en Twitter Aves sin canto fueron Gavilán –n. 485, según con 425 kilos en los lomos—manso, soso, malo,
y muy mal presentado; y Gorrión –n. 473, 425 kg.--, que no dieron oportunidades
a José María Hermosillo. El
hidrocálido prácticamente pasó incógnito para la afición capitalina. Apenas pudo
dejar algún apunte de sus maneras, que parecen buenas, citando muy metido en
tablas con ambos novillos, tan manso y malo uno como el otro. Despachó a su
lote con pocos problemas en el uso de los aceros, y se despidió entre par de
silencios, que coronaron una tarde que fue todo grisura y sosería. Foto: @LaPlazaMéxico en Twitter
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