| |
La
última de feria se lidió en una tarde grisácea y en ocasiones
chispeante. Toros de Celestino Cuadri, el 5º como sobrero, bien presentados, hondos, con
peso, voluminosos, en el tipo de la casa. Algunos con más genio que
otros pero en general encastados, con movilidad y recorrido ofreciendo
posibilidades a la terna.
Paulita: oreja y ovación tras aviso
Alberto Lamelas: ovación tras aviso en ambos
Sebastián Ritter: ovación tras aviso y silencio. "Paulita" paseó una oreja La
única oreja de la tarde la cortó Paulita en el primero de su lote, un
toro grandote como suele ser el caso, con la inconfundible lámina de
Cuadri, como todos los que salieron después. Llegados a la Muleta el
maño realizó una faena que se desarrolló por las dos manos y que tuvo
series que llegaron muy bien a los tendidos. Faena a media altura,
fijada en los medios de la plaza, ejecutando series cortas y sabiendo
medir los tiempos. Estéticamente la faena a su segundo tuvo más
profundidad a pesar de ser también a media altura por las condiciones
del animal. Toreo de compás, acompañando la embestida del toro, marcando
un ritmo tranquilo y asentado. Aquí fallaron los aceros. Muy
buena sensación la que dejó Alberto Lamelas pese a lo poco que torea.
Esto obviamente se notó pero también se dejó ver la valentía y el
pundonor del torero en los terrenos que pisó y la capacidad para salir
airoso en circunstancias complicadas. Supo estar siempre colocado,
ganando el sitio, embarcando y dirigiendo la embestida del toro. La
lidia del quinto fue otra cosa, sobre todo porque el de Cuadri la
desbarató hasta el punto de que el tercio de banderillas fue casi
inexistente. Lamelas optó por acortar terrenos y eso quizás fuera un
error. Dejó una estocada que no llevaba muerte y emborronó las
posibilidades con el descabello.
Ritter,
el esperado torero colombiano dejó muy buen sabor de boca a la afición
azpeitiarra. Es un torero que tiene todavía mucho camino por recorrer y
que lo hace poco a poco. Se le vio inteligente, buscando terrenos para
el acople y el funcionamiento de la faena. Acortó espacios ante sus dos
oponentes, lo que generó el interés del público pero quizás hubieran
sido otro tipo de faenas de haber permitiendo las distancias. La espada
de Ritter encontró lugares bajos en el primer toro y muy mala colocación
en el segundo.
|
|