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Tarde nubosa y tres cuartos de plaza. Se han lidiado toros de Ana Romero,
muy bien presentados, en el tipo del encaste, con juego muy
interesante, comportándose en todos los tercios, acudiendo de largo al
caballo en la mayoría de los casos y plantando cara en el tercio de
muleta.
Curro Díaz: silencio y oreja
David Mora: oreja y ovación
Borja Jiménez: oreja y aplausos. Curro Díaz ha toreado así al natural La
belleza del toreo encontró a su hombre en la persona de Curro
Díaz. Sucedió en el cuarto de la tarde. No fue una faena de esas que
hacen época y seguramente no figurará en ningún anual taurino pero para
el recuerdo quedaron esos naturales desganados que contienen en sí
mismos varios mundos. Suavidad y temple, figura compuesta, cuerpo
relajado, el toreo lento y sentido. Importancia de la mano izquierda que
era el pitón por el que el toro se desplazaba con más calidad y una
oreja para el currículum del de Linares.
 Pero también así han fluido las naturales A
David Mora se le vio una condición de característica intermedia en la
lidia de su primero. Fue un toro de calidad, al toque, de largo
recorrido, entregado. No llegó a viajar nunca totalmente embarcado en
las telas y tampoco vio cómo se le podía en cada muletazo o natural que
era lo que pedía el animal. Se vio toreo a falta de algo, quizás de
profundidad. El público entendió las circunstancias y premio esta faena.
En su siguiente las cosas cambiaron mucho y a peor.
 David Mora con la diestra en su primero Borja Jiménez,
que había cortado una oreja a su primero, metiéndolo en la muleta en
los naturales y aguantando algunos tornillazos por el derecho, planteó
cara de forma provocativa al que cerraba la tarde. Semi bullicioso, de
pisotón y fuerte toque de muleta que hicieron subir las exclamaciones de
la afición. Hubiera cortado una oreja si llega a dejar una buena
estocada. Borja Jiménez con la izquierda al que cortó la oreja
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