De
nuevo a plaza llena se han lidiaron toros de Fuente Ymbro, bien
presentados, muy armados, mansos y deslucidos en general excepto el
tercero de la tarde que mostró embestidas mejor compuestas y recorrido
por los dos pitones.
Juan José Padilla: Silencio y silencio.
David Fandila ‘El Fandi’: Silencio y ovación tras aviso
Manuel Escribano: Ovación tras aviso y silencio.
 Foto archivo La
esperada corrida de banderilleros en Pamplona fue un pequeño fracaso.
La primera parte se desarrolló sin fundamento, con lances de capote y
quites que no terminaron de llegar a los tendidos y con tercios de
banderillas compartidos por la terna que terminaron invariablemente mal y
que tampoco trascendieron. En la muleta los animales mostraban unas
formas que no habían mostrado anteriormente. A esas alturas ya les
habían dado mil viajes y carreras, cambios para la colocación, recortes
entre los tres. Mucha tralla para el toro de hoy. En solitario El Fandi
sí logró poner a la plaza de pie y Escribano hizo también lo propio.
Lo
mejor de la tarde estuvo en manos de Escribano. Fue en la lidia del
tercero que resultó tener mejor condición que sus hermanos. En las
retinas quedaron dos naturales bonitos, con cadencia y empaque. La faena
pasó luego a ser objeto de escaparate para públicos bulliciosos y
terminó con muletazos sin sabor y con un irse a pitones que no tenía
otro sentido que encandilar al sol.
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