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Tarde
agradable. A plaza llena se lidiaron cinco toros del Puerto de San
Lorenzo, por lo general mansos y con peligro sordo y uno, el sexto, de
La Ventana del Puerto, hierro propiedad de la familia de San Lorenzo
perteneciente al encaste Domecq.
Curro Díaz: ovación y silencio
Paco Ureña: oreja y silencio
Garrido: silencio y oreja. Foto archivo La
corrida del Puerto, que debutaba en Pamplona, cumplió con un segundo
toro que se desplazó y colocó la cara en el capote de Paco Ureña, que
acudió con alegría al peto donde se dejó y que sacó pies cuando se le
llamaba en la muleta desde la distancia. En el centro del platillo Ureña
ejecutó estatutarios de recibo y una serie en la mano derecha en la que
el toro mostró su calidad. Pero era cambiante. De lejos se entregaba
pero de cerca protestaba. Ureña tuvo con él visión, valor, voluntad,
estética y variedad. De ahí que se le premiara con una oreja. Al
que no formaba parte del encaste, pero sí de la casa, le hizo faena
Garrido. Fue faena para la galería que se la agradeció otorgándole una
oreja incluso después de pinchar en la primera entrada.
Nada
más empezar la corrida el primero de la tarde corneó de forma
espeluznante al banderillero Pablo Saugar ‘Pirri’ que pasó a la
enfermería. Parte facultativo: Herida por asta de toro con disección de uretra y evisceración intestinal, rotura completa de pared abdominal y múltiples perforaciones intestinales. Se ha procedido a realizar resección intestinal y reparación de las lesiones intestinales más pequeñas. Múltiples lavados. Reparación de pared. Además presenta múltiples heridas perforantes en labio que suturan. Pronóstico grave. Ingresado en URPA de Hospital de CHN. Firmado: Ángel M. Hidalgo, cirujano jefe de la plaza de toros de Pamplona".
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