En tarde soleada primero, y con
lluvia hacia el final del festejo, y ante más de media entrada, se lidiaron
nueve novillos: los primeros cuatro junto con el octavo fueron del hierro de Francisco Cordero, malos y débiles en
términos generales. El resto, más potables, e incluyendo al noveno de regalo,
lucieron la divisa de La Guadalupana.
Actuaron los novilleros: José
María Pastor: ovación, y vuelta tras aviso en ambos. Jesús
Enrique Colombo: silencio, y dos orejas. Marcos: silencio,
oreja, y palmas con el regalo. Francisco
Martínez: palmas, y vuelta tras dos avisos. La novillada se anunció como la
última que se ofrecerá en dicho coso dadas las trabas para ofrecer festejos
menores impuestas por el propio medio taurino. Luis Marco Sirvent, propietario y empresa, dio una vuelta al ruedo.
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