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Quinta novillada de la Temporada Chica 2016 “Soñadores de Gloria. Duelos Taurinos” de la Plaza México. Ante una entrada muy
pobre, y en una tarde-noche muy fría, se lidiaron seis novillos de San Fermín, hierro renovado que volvió
a La México tras muchas décadas de ausencia. Los seis fueron bien presentados y
serios, aunque no tuviesen las láminas más bellas. En cuanto al juego, cuatro
fueron buenos en términos generales, el tercero, aunque suelto y manso, se dejó
meter mano, y el sexto se quedó más corto en su embestida. Actuaron cuadrillas
completas encabezadas por los siguientes novilleros:
André Lagravere “El Galo”: ovación tras aviso y silencio tras aviso.
Rocío Morelli: silencio tras aviso y pitos
tras aviso.
José María Pastor: ovación en el tercio tras un
aviso y palmas.
Destacó en varas, para no variar, César Morales con el sexto de la
función, mientras que Jhon Jairo Suaza lo
hizo bregando al quinto de la tarde durante el segundo tercio, aunque con
cierta incomprensión del villamelonaje. Diego
Martínez saludó junto con el El Galo
tras de que éste invitara a aquel a poner banderillas en el primero de la
tarde.
No se anunciaron las nacencias de ninguno de
los seis cornúpetas lidiados.
 El hidrocálido saludó una ovación tras uno de los mejores pasajes de la tarde Los novillos de San Fermín brillaron con luz propia en la primera novillada picada
de la nueva etapa de la Plaza México.
En términos generales, el ganado estuvo por encima de los alternantes, excepto
por José María Pastor, que tuvo una actuación
entonada, que por momentos entusiasmo a la escasa concurrencia que se dio cita
esta fría tarde.
El yucateco André Lagravere se las vio en primer término con Mapache -n. 45, 440 kg.-, novillo con
ciertas complicaciones, pero también con repetición, y mucho por torear. El
también conocido como el Galo estuvo firme y dispuesto, y
salió bien librado de la lidia, incluso con algunos naturales coreados de por
medio. Se complicó con la espada, y escuchó una ovación tras un aviso. Con el
cuarto, Azucarero –n. 27, 418 kg.-,
cárdeno claro, casi ensabanado, tuvo una labor fría sin mayor repercusión.
Silencio.
La colombiana Rocío Morelli tuvo una tarde para el olvido ante dos buenos
novillos que exigían mando y sitio. La gente le respeto durante la lidia del segundo,
pero no la perdono con el que complementó su lote. Así, pues, Morelli fue
pitada para pocas toreras lo han sido en esta plaza. De su cuadrilla sobresalió
el desempeño del banderillero colombiano de su cuadrilla, Jhon Jairo Suaza, quien colocó con un par de banderillas al
segundo, y bregó y colocó con el cuerpo de forma muy torera al quinto de la
tarde. Algunos despistados le pitaron en vez de agradecerle su buen desempeño. Rocío
enfrentó en primer lugar a Arturito –n.
33, 435 kg.- , y posteriormente a Abuelo –n.
60, 437 kg.-.
El tercer espada, José María Pastor, fue, indudablemente, el de la actuación más redonda
y el que estuvo más en torero. Con Compadre
–n. 61, 418 kg.-, el aguascalentense tuvo una labor importante imponiéndose
a la condición mansa y rajada del novillo, que sin embargo era potable. Así
pues, dejó clara su habilidad para embarcar a los toros y encontrarles el
terreno, y por momentos corrió la mano sabroso, primero por el pitón derecho, y
después por el izquierdo. Pone, además, banderillas con soltura, y tiene planta
de torero. Es cierto, también, que a su labor le faltó rotundidad, y que
intentó el recurso de la dosantina demasiado pronto en la faena. A pesar de
ello, de no fallar con la espada seguramente hubiese cortado una oreja.
Con el sexto, Yeyo –n. 41, 420 kg.-, estuvo voluntarioso y adecuado a las
condiciones del novillo, que no tenía la más larga de las embestidas. Pero una
vez más erró con la toledana, acabando con la paciencia de un público que optó
por irse ante lo gélido de la noche cerrada. Cómo le pesa a la afición esa hora
perdida por partir plaza a las cinco. En el primer tercio, César Morales ejecutó un único puyazo soberbio. Es una lástima que
la animadversión del público capitalino por la suerte de varas (eufemismo para
nuestra profunda ignorancia colectiva sobre la lidia) nos impida verle de vez
en cuando un tercio de varas hecho y derecho. Ya lo veremos por televisión
cuando actúe en España.
El próximo domingo, se lidiaron seis novillos
de la ganadería tlaxcalteca de Zacatepec, en lo que será la reaparición de
un encierro completo de encaste Murube para toreros de a pie en la Plaza México. Ojalá
que la afición responda a tan atractivo acontecimiento torista. *Foto: La Plaza México
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