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Octava novillada de la 26ª. Temporada de la
Plaza de toros Arroyo, en la que se
conmemoro el XLV Aniversario del coso (inaugurada
el 30 de marzo de 1971) y que marcó la final de la edición 2016 del certamen Descubriendo un Torero de la Asociación Nacional de Criadores de Toros
de Lidia. Ante prácticamente un
lleno se lidiaron, en concurso de ganaderías, seis novillos de diversas procedencias
en el siguiente orden: José María Arturo
Huerta, Jaral de Peñas, Barralva, La Joya, y Santa María de
Xalpa, bien presentados. En este aspecto destacó el astado de La Joya. En lo que respecta al juego,
la tendencia general fue de una marcada debilidad. Los novillos fueron
bautizados con los mismos nombres que aquellos que se lidiaron en la
inauguración de la plaza. El jurado designó al novillo de Jaral de Peñas (Brigadier –n.
112, 362 kg.-) como el triunfador del concurso, ya que se empleó en la vara y
mostró buenas condiciones en los primeros tercios, aunque en el último debió ser
apuntillado tras echarse. Por delante de las cuadrillas partieron plaza los
siguientes novilleros: Héctor Gabriel: al tercio en su lote, tras aviso en el primero. Oreja
en el sexto, que mató por Mariano Sescosse. Román Martínez: palmas en su lote. En el
quinto escuchó dos avisos. Mariano Sescosse: Ovación en el único que mató.  La estampa del novillo declarado triunfador. El zacatecano fue atendido en la enfermería
tras una fea caída sobre la nuca. Se anunció por la megafonía que, aunque
quería salir a matar a su novillo, los
médicos no se lo permitieron. Presenta una lesión en la zona cervical.
Saludó en el tercio Gerardo Angelino por su destacada actuación en banderillas. Destacaron en varas Omar y César Morales. En la
brega lo hicieron Juan Ramón Saldaña,
y Adolfo Sánchez. El triunfador del certamen Descubriendo un torero será anunciado posteriormente. Tras romper el paseíllo, se ofreció una
semblanza de la trayectoria del coso y sus propietarios, en voz del cronista
taurino Guillermo Leal. El ganado dio al traste con el festejo del
aniversario de la Plaza de toros Arroyo y restó lustre a la
culminación de Descubriendo un Torero
2016. A pesar de la variedad de procedencias, ninguno de los seis astados
ofreció un juego bravo y potable a pesar de que algunos desarrollaron peligro.
Lo más notorio fue la debilidad manifiesta del primero, segundo, cuarto,
quinto, y sexto. Dos de los lidiados, el segundo, de Jaral de Peñas, y el cuarto, de La Joya, doblaron más por su condición paupérrima que por las
heridas hechas por los estoques de sus matadores. Así, pues se premió a lo
menos peor del renglón ganadero, por decir, ha dicho novillo dejará de Peñas en
que se desempeñó con fiereza en el caballo, a pesar de la triste escena del
final de su vida. El triunfador numérico, y también Novillero más
constante a lo largo de las ocho novilladas que se ofrecieron en el restaurante
arroyo fue el poblano Héctor Gabriel
Ferrer, quien como primer espada mató tres novillos debido a la lesión de
su compañero Mariano Sescosse. El
primero de ellos, fue Poeta -n. 242, 382 kg.- , de José María Arturo Huerta, al recibir
por buenos lances rematados contra de la media. El novillo, negro, bragado, entrepelado,
jirón, calcetero, y rabicano, tuvo buen estilo, e intentó embestir, pero dada
su debilidad le costó mucho trabajo hacerlo. Así pues, regaló algunas
embestidas de calidad. Poco a poco le costó más trabajo completar el viaje, y
acabó rajado. El poblano toreó con su sello personal muy mexicano, y consiguió
algunos pases que animaron a la concurrencia, que como toda la temporada,
estuvo de su lado. A la hora de matar, el de Arturo Huerta no ayudó al
novillero, y le sonaron un aviso. Saludó en el tercio.  Héctor Gabriel con el abreplaza. Con el cuarto, Caraba -n. 88, 392 kg.-, precioso novillo de La
Joya, negro listón, delantero, vuelto, tocado del derecho, se vio impedido
de alcanzar el seguimiento dada la debilidad por la que el astado llegó al
último tercio. No obstante, con él pudieron sobresalir Gerardo Angelino con las banderillas, y Christian Sánchez llenando con un torero corriendo a la res a una
mano.
 El de La Joya, no más que la bella lámina. El sexto, un novillo jabonero de Santa María de Xalpa, bautizado acertadamente
con el nombre de Bonito -n. 500, 376 kg.- , ofreció un
juego débil, parado, y quedado. Héctor
Gabriel, que está muy toreado y firme, logró aprovechar las pocas embestidas
largas y buenas que ofreció Bonito
con temple personalidad. El resto de su labor se basó en porfiar para obtener
apenas medios pases. Mató de pinchazo, y estocada trasera y caída para tocar
pelo una vez más en el albero tlalpense. Aunque la decisión aún no es oficial,
Ferrer se perfila como triunfador del certamen.
 Al de Santa María de Xalpa le tumbó una oreja. El segundo espada, el tapatío Román Martínez, se las vio con el
imponente útero de Jaral de Peñas,
bautizado Brigadier -n. 112, 362 kg.-. Negro zaino,
alto, bien puesto, aunque visiblemente más joven que los otros novillos. Se
empleó en el caballo en dos puyazos, el segundo de ellos sobresaliente, de Omar Morales, quien fue fuertemente
aplaudido. El novillo presagiaba movilidad, motor, y acometividad, aunque no
acudía con prontitud a los toques. Conforme avanza la Lidia, se hizo más
difícil sacarlo de tablas, y llegó al último tercio echándose constantemente.
Román intentó continuar la Lidia a pesar de los señalamientos del público y de Juan Ramón Saldaña quien insistió en
que se tirara a matar. Pronto la lidia se convirtió en una penosa sucesión de intentos
de levantar el novillo para que el tapatío pudiera herirlo, cosa que sólo logró
una vez con dificultad antes de que por fin se acercara Emilio Ríos para apuntillar al novillo de la familia Barroso.
 Román Martínez y el Jaral de Peñas. Con Piel
de Plata -n. 1, 420 kg.-, de Xajay, quinto de la
tarde, cárdeno, bragado, nevado, calcetero. Desarrollado, grande, delantero de
cornamenta, el jalisciense lució en banderillas como lo hizo toda la temporada,
incluyendo su primer novillo de esta tarde. En el primer tercio, destacó
especialmente el segundo puyazo de César
Morales. Con la muleta, el novillo, suelto, mansurrón, exigió mando. El verdor
de dificultó la tarea al joven espada, que se volvió objetivo de las miradas
del astado conforme avanzó la lidia. Se llevó una fuerte voltereta y un golpe
en la pantorrilla, que en el primer momento pareció una cornada. Sin embargo,
volvió de la enfermería para dar muerte al novillo, cosa que logró tras muchos
descabellos y dos avisos.
Mariano Sescosse se llevó la peor parte de la
tarde al enfrentar a Soldado -n. 203, 388 kg.-, de Barralva. Peligroso, probón, y buscando
siempre torero. El zacatecano le dio una lidia interesante y calmada, solvente,
logrando incluso algunos pases por la derecha. Sin embargo, sufrió una fuerte
voltereta de la que cayó con la nuca de forma aparatosa. Visiblemente tocado,
se quedó en el ruedo sólo para dar muerte al novillo queretano con una estocada
caída, habilidosa y fulminante. Se retiró entre palmas para no volver a pisar
el ruedo del cumpleañero escenario.  Mariano Sescosse se llevó la peor parte con un percance. Así pues, llegó a su final otra edición del
certamen Descubriendo un Torero,
cuyo ganador se publicará en las próximas horas. Sin embargo, la actividad del
escalafón menor continúa en la Plaza México. En lo que respecta al pequeño coso
del sur de la ciudad, en los próximos días se publicarán los planes para el
cierre de temporada. Ojalá la afición apoye a las empresas que se esfuerzan por
ofrecer oportunidades a los jóvenes como lo ha hecho la familia Arroyo por 45
largos años.
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