| |
Con un cuarto de entrada se han lididao cinco toros de El Montecillo y uno (5º) de Torrealba, de distinta condición.
Eugenio de Mora, ovación tras aviso y oreja tras aviso
Matías Tejela, ovación en su lote
Román, oreja tras aviso y silencio tras aviso. Los dos diestros muestran el trofeo conseguido. Foto: las-ventas Con la canícula agosteña, otra larga tarde y en esta ocasión presenciamos una corrida de toros como está mandado en día tan señalado como es la festividad de La Virgen de la Paloma; la pena fue que hubo escaso público en los tendidos, otros años la asistencia era mucho mayor y eso que hoy el cartel tenía un cierto atractivo como también lo tenía el hierro a lidiarse. Pese a la escasa entrada, los que asistimos, lo pasamos bien, ya que el festejo mayor resultó muy interesante y no solo para los aficionados sino también para la demás concurrencia.
En el cartel tres toreros muy distintos en sus formas y concepción de sus tauromaquias, pero que dieron la talla que de ellos se esperaba; el toledano Eugenio de Mora muy torero toda la tarde, ovacionado y saludó en el burel que abrió festejo, cortando una muy merecida oreja en el cuarto, el madrileño Matías Tejela asentado y solvente, saludando desde el tercio en su lote y el valenciano Román alegre en su línea, cortando un apéndice en el tercero y siendo silenciado en el que cerró plaza, no fue su culpa fue del bichejo.
Los toros criados por Paco Medina, tampoco se quedaron atrás, el primero premiado con palmas camino del desolladero, el segundo silenciado en el arrastre, el tercero también aplaudido cuando el tiro de mulillas se lo llevaron, el cuarto ovacionado camino del destazadero y para el sexto pitos; no es malo el balance final, remiendo de Torrealba que hizo quinto pitado en el arrastre; el peso medio en la romana fue de 543 kilos.
Bajo mi punto de vista, lo mejorcito del festejo lo hizo Eugenio de Mora ante su lote. A su primero lo recibió con tres verónicas acompasadas, escuchando los primeros aplausos, mejor aún fue el inicio de faena en que se dobló con el animal muy toreramente, ya fuera de rayas tres redondos diestros superiores a más fue la segunda tanda, estando francamente muy bien por ese pitón, con la zurda tres naturales bien dibujados rematando con un forzado de pecho, palmas para el de Mora; supo darle la distancia que el morlaco pedía ganándose así el favor de los parroquianos. Certero con la toledana a la hora de matar aunque el estoque cayó un pelín desprendido pero muerto sin remedio. Tras la ovación saludó fuera de rayas. Más torero si cabe estuvo en el cuarto, ante un toraco largo y engatillado de cuerna, bien con el percal, tras el tercio de varas en que el burel derribó al caballo; tomó los trebejos y se salió fuera ejecutando una serie diestra en buen son seguidos de dos excelentes naturales rematando con forzado barriendo los lomos del cinqueño, su labor fue a más, destacando una trinchera de esas de cartel, por todo ello fue fuertemente ovacionado; fue una pena que en el primer envite con la espada pinchara, pero finiquitó con un espadazo muriendo el animal sin remedio. Si no llega a fallar en esa primera entrada, estaríamos hablando de dos orejas y no de un solo trofeo.
Al madrileño Matías Tejela le tocó en el sorteo un toro bien rematado y con perchas por pitones como fue el primero de su lote, que se repucho en varas. Tomó la franela y en las mismas rayas ejecutó redondos de buen trazo, luego otros cuatro en el mismo tono, el morlaco perdió fuste poco a poco y eso le hizo dudar al torear por naturales rematados con el doblete de pecho. Supo cuadrarlo para entrar a matar, pinchando de primeras y luego dejando una estocada entera defectuosa que acabó con la vida dl animal, eso le valió saludar desde el tercio. Un pavo con mucha cara y trapío era el quinto. Algo le vio Matías que se fue a la boca de riego a brindar al respetable, regulin fue el inicio de quehacer, mejorando al torear por derechas y mejor aún el remete, palmas escucho al torear por naturales, retorna a la otra mano toreando al ralentí por ello fue ovacionado, la labor pudo ir a más pero el cinqueño se fue parando y no le quedó otra que despenarlo de un pinchazo y estocada entera en buen sitio, eso sí algo tendidilla que hizo pupa. Nuevamente saludó fuera de rayas.
También derribó en varas el tercero, primero de Román, que sin probaturas muleta en ristre inició faena con la mano diestra, las tandas siguientes fuero a más, pero los naturales fueron de dos en dos no logrando ligazón, eso sí estuvo por encima de su oponente, con un quehacer digno de resaltar. Cuadró a su enemigo, se volcó sobre el morrillo para dejar una estocada hasta los gavilanes a la que le hizo falta un certero golpe de verduguillo, su labor fue premiada con un apéndice. Otra cosa muy diferente fue el toro sexto que se fue parando y apagando muy pronto. Casi pegado en tablas le endiño unas gaoneras a modo de saludo. Con el trapo rojo cuatro estatuarios sin mover un musculo, ovación para el de Valencia, como también fue ovacionado acompañando con olés al torear por el pitón derecho; pero nuestro gozo en un pozo ya que el morlaco se desfondo y se paró sin más. Mal muy mal con los aceros, al final el toro dobló solo. Silencio para el valenciano.
Palmas para el picador Héctor Vicente de la cuadrilla de Tejela. Saludó montera en mano el banderillero Raúl Martí de las filas de Román y fueron aplaudidos tras parear: Fernando Téllez a las órdenes de Mora y Víctor García “El Víctor” de la cuadrilla de Tejela.
|
|