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Si todo lo bueno visto hoy, lo hubiéramos podido concentrar, la tarde se hubiera desarrollado en no más de media hora; sin embargo, a la corrida de hoy le ha faltado poco para meterse en la tres horas… Tela. Que luzca la suerte de varas es casi anecdótico, hoy, Aurelio Cruz ha desempolvado la suerte que calibra la bravura de los toros -quizá por esto está en desuso- y nos ha regalado dos grandes puyazos, en ambos el toro se vino de largo y el varilarguero lo detuvo antes de llegar a jurisdicción echando el palo por delante con una colocación excelente, faltó la pelea por falta de poder del astado. Grandes han estado también: Javier Ambel lidiando al tercero de la tarde de manera magistral y su compañero Curro Javier en banderillas, al que le ha sonado la música durante su segundo par. En cuanto a los matadores, quién ha sentido el toreo ha sido Morante, aunque de manera intermitente. Aún nos queda el regusto de los lances de recibo al primer toro de la tarde, con su particular forma de ejecutar la verónica con la panza del capote sin que entren en juego los vuelos, de una belleza plástica y un barroquismo descomunal. Ha intervenido en cuantos quites le ha correspondido y en todos ellos ha enamorado al tendido. Si en su primer toro se lució a la verónica clásica, en el recibo y quite, en el tercero lo hizo con unas templadas tafalleras con broche de una gran media al quitar; en su segundo fue variado el saludo, tras un farol, surgieron verónicas y delantales, todo muy toreado, templado y gustándose. Con la pañosa ha estado mejor en su segundo toro, al primero además de expresar un toreo más castellano eludió la ligazón. Fue en el cuarto de la tarde cuando vimos al Morante sureño toreando con lentitud por ambas manos, hubo muletazos de aúpa con la diestra y logró el cenit al natural en el epílogo de la faena.  Una media de Morante. Foto: Lamaestranza El Juli nos ha mostrado su particular y habilidosa tauromaquia, toreó para el toro, se expresó forzado y desriñonado; tan sólo se gustó en algunos remates de pecho en su primero al que cortó una oreja. En el quinto de la tarde se fue a buscar la dos orejas a portagayola para continuar de nuevo con esa tauromaquia cargada de efectismo que tan buenos resultados le ha dado.
Perera no ha tenido su tarde, pronto se le rajó su primero al que le sacó faena en su querencia junto a tablas y menos ante su segundo que no duró nada.
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