| |
Saltó el cuarto de la tarde para que brillara el toreo al natural en su máxima expresión. Se había lucido en banderillas Sánchez y Arruga que han dado un gran tarde con los palos junto a su compañero Siro. Bronco de salida se comportó el cuarto de un encierro bajo de presencia y casta como certificó el quinto de la tarde echándose dos veces ante su matador. Sevilla ha estado fría con López Simón, le han protestado entrar en quites -no entendemos por qué- en varios toros y se ha mostrado cicatera a la hora de pedir la oreja tras un trasteo serio por el pitón derecho y tremendamente profundo por el izquierdo. Hoy, en La Maestranza, a López Simón se le han ocurrido tres tandas de naturales preñados de hondura. Agarrando el palillo por el centro y llevando al toro de cadera a cadera, encelando sus belfos en los vuelos de la muleta. En lo que queda de feria, se podrá torear igual con la mano izquierda… Las dudas del público sevillano las disipó López Simón en el sexto de la tarde. Si antes había mostrado sus aptitudes de torero, en el sexto mostró la actitud que le ha encumbrado al lugar que pisa en la tauromaquia. Por allí dejó una media belmontina antes de pisar los terrenos del toro y hacer saltar la música cuando se pasaba por la faja a un toro descastado e indeciso… Ora sí, Sevilla se le entregó.  López Simón al natural. Foto: Lamaestranza Castella no supo aliñar la nobleza de su impresentable primero, al que toreó despacio su templada embestida; nada pudo hacer con su segundo que se desfondó en la segunda tanda y tampoco con el manso que hacía quinto, aunque siempre nos quedará la duda si el inicio de faena fue el más adecuado.
Fernández Pineda disfrutó una media… y nosotros.
|
|