| |
Ficha del Festejo.
Hoy tenía lugar el décimo séptimo festejo del abono madrileño, con un cartel quizá de menos fuste y también con una ganadería de las menos conocidas, pero como era domingo, la entrada superó los dos tercios de aforo, tampoco hoy se presentaron los del clavel. ¡Para qué!, si no hay “figuras”, nos quedamos en casita, pues ellos se lo perdieron.
Porque hoy hubo toros y un chaval que cada día escala poco a poco posiciones con pasos firmes el escalafón y eso que no estaba anunciado, sustituyendo a Fernando Cruz que la mañana presentó un parte médico y por los azares del destino o por la autoridad o por pinchar en el primer envite con la toledana, el Usía y pese a la masiva petición del que paga, le negó el pan y la sal al chavea, escamoteándole la Puerta Grande al pequeño pero gigante Alberto Aguilar. Claro no es una figura, no hace más de dos días una de las “figuras”, también pinchó al inicio y sin embargo si se le otorgó el trofeo, querido lector imaginen quien fue el beneficiado, ¿verdad que si? José María.
El encierro de Montealto, bien presentado, con arboladuras como pitones, de buena romana, que empujaron y fueron bien a las cabalgaduras, por los menos tres de ellos, el 4º, 5º y 6º, derribando estrepitosamente a los del castoreño, el 4º y 6º. El 2º salió de najas y coceando tras sentir la puya, es decir hablando sobre la bravura el encierro fue muy disparejo. El peso medio en la romana fue de 550 kilos.
Fue una pena y una lástima que el confirmante “Chechu” de la vecina localidad de San Sebastián de los Reyes, que por culpa del viento molesto le descubriera y el toro que lo vio hizo por el infiriéndole una cornada de las graves, no pudiendo despachar al toro. Según reza el reglamento, la tradición y los entendidos en la materia, al no matar a su oponente “la alternativa no es válida”. De ser así, ¡otro día será! Torero. Tampoco es que el torero de Sanse, estuviera muy acertado que digamos ante el cinqueño casi inválido y que los pocos muletazos que pudo dar siempre fueron a media altura para que el bóvido no rodara por los suelos. Que pronto mejore de su percance son los deseos de este cronista.
 Nunca será oportuna una cornada y mucho menos en la confirmación Por el percance de “Chechu”, Pedro Gutiérrez “El Capea”, tuvo que matar tres ejemplares; en ninguno de su lote paso de discreto. Ante el primer ejemplar poco pudo hacer ya que el de Montealto siempre fue a su bola y el coleta, más bien estuvo despegadito, pronto tomó el arma toricida, escuchando pitos por su escasa labor. Mejoró su quehacer en el 5º, iniciando con cierta soltura la faena, hasta ligó los derechazos, por ello escuchó unas fuertes palmas, citó de lejos para la segunda serie que tuvieron buen corte, pero por el pitón contrario bajó el tono y también con los aceros. El Capea simplemente pasó por Madrid.
 El Capea sigue sin ser un torero a la altura de Madrid Al correrse turno, el segundo del festejo fue para Alberto Aguilar, un toro escaso de carnes pero con mucha cara, flojito y mansurrón. Ya de comienzo con la capa empezaron los aplausos; más palmas al doblarse torerisimamente, fueron a más al torear corriendo la mano con la derecha y en torero, su labor fue poco a poca a más, una serie por naturales de buen son, hicieron estallar la ovación, los pases de remate y finales de labor llegaron a los tendidos que a esas alturas estaba volcada sobre el madrileño. Rubricó tan buen quehacer dejando una estocada casi entera un pelín trasera pero que dio buena cuenta del animal. Pañuelos en todos los tendidos y de forma generalizada en petición del trofeo ganado a ley; menos mal que a D. Julio le pareció y le concedió la oreja. ¡Que distinta vara de medir!. Con una larga cambiada de hinojos saludó al que cerraba plaza, un toro con 594 kilos sobre sus lomos, bonito de pelaje, un colorado chorreado en verdugo, muy bien armado, que se dolió en banderillas; luego con el capote tres verónicas exquisitas; pero que ante los montados dio la cara, empujó romaneando y el varilarguero Antonio García puso dos varas como mandan los cánones, siendo fuertemente aplaudido. También fue aplaudido en el segundo tercio “El Jaro” por esos dos pares estupendos. “Lo dicho en días anteriores, feria para los de plata”. Sabiendo que se jugaba la Puerta Grande Aguilar se fue a los medios para brindar al respetable y en ese mismo terreno tres derechazos de olé, está en torero y eso no se puede negar; el burel por el pitón izquierdo se puso andarín, pese a ello logró dos naturales de excelente factura, palmas y olés sentidos de la concurrencia, bonita trinchera para finalizar. Todos preparamos los pañuelos ya que si lo mataba bien, el trofeo estaba asegurado. De primeras pinchó con la espada, el público lo animó y el chaval se fue derechito para dejar una estocada entera, quizás, quizás, un pelín desprendida, una vez más aparecieron los blancos pañuelos de forma generalizada, pero el Usía dijo que nones. Tras la vuelta al ruedo con la parroquia en pie. La bronca al Palco fue de órdago a la grande y creo sinceramente merecida, ya que la primera oreja, siempre la da el que paga. Por un capricho de la presidencia, la Puerta de la Gloria se la cerraron.
 Por naturales y en todo momento Alberto Aguilar siempre muy de verdad Como la feria va para los de plata, hoy destacaron con la vara: Javier Sánchez y Antonio García, con los garapullos: Rafael González, Jesús Robledo “Tito” y el “Jaro”. Creo que hoy todos salimos contentos de la plaza de la calle de Alcalá, y disgustados por no habérsele permitido salir por la Puerta de la Gloria al torero madrileño.
|
|