| |
En el previo con el que se inicia la transmisión por tv de cada festejo, hoy vimos la visita que la gente del Plus le hizo a Iván Fandiño aún convaleciente en la Clínica La Fraternidad. El torero bilbaíno además de contar sobre la evolución médica que está teniendo, habló de cómo han sido para él estos días posteriores. Paz interior decía sentir por su actitud y actuar el día de la cornada.
Sin utilizar estas dos palabras, encontrábamos plenamente esa sensación en la entrevista que nuestro compañero Pla Ventura realizó y que fue publicada aquí ayer. Lo podíamos incluso haber intuido. Seguramente en algún momento de la vida hemos tenido el espíritu preñado por esa tranquilidad luego de haber volcado nuestro ser por completo con alguien, en nuestro entorno o en alguna situación determinada. Como no podría estarla viviendo ahora Iván Fandiño cuando además su cuerpo ha sido lacerado como consecuencia de esa entrega sin resquicios. ¡Qué ironía!
Hoy, hemos tenido a otro torero quien, a pesar de la rabia, podrá regocijarse en esa paz interior. Cierto que ante las cámaras se le miraba esa sensación de injusticia y hasta de desfalco; es más, muchos, junto con Alberto Aguilar han percibido un desafuero y con ello la misma impotencia.
No habrá consuelos ni muestras de apoyo que le devuelvan la codiciada salida por la Puerta Grande. La foto no existirá. Pero, pese a la disparidad de criterios que hoy resultan en un despojo para unos y prebendas para otros, Alberto Aguilar tendrá para sus adentros esa paz. Hoy Madrid y quizá hasta todo el mundo taurino, reconocemos unánimemente no solo lo bien que ha estado, sino la verdad que ha mostrado incluso en otras tardes. Todo queda ratificado. También los beneficios que cobran los socios y lo pernicioso del sistema ante los toreros que firman tarde a tarde con torería, con verdad, con autenticidad.
Tras lo ruinoso que resultó el acontecimiento del año, dispuesto así por el régimen, medio resarcido por los favores de esta arbitrariedad que hoy obran en perjuicio, y llegada la justa valoración de Iván Fandiño, continúa en un puñado la sustitución real -en todo el sentido, no solo cubrir la vacante-, del vizcaíno el próximo jueves.
¿Quién la merece y quién puede? La merecerían los triunfadores hasta ahora, empezando por el mismo Alejandro Talavante, pero ha quedado evidenciado que no podría. No solo eso, ni a él, ni a todos los premiados les interesa.
¿Quién la merece, quién puede, quién quiere? Urdiales, Rafaelillo, Robleño, Bolívar, Alberto Aguilar, o Fernando Cruz para devolverle el puesto.
¿Quién?
El que tenga paz interior.
|
|