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Luego de una tarde de rejoneo, algunos podrán cuestionar el titular. La gran parte de ellos, fundamentados en dos razones: toros sin las astas íntegras premeditadamente y que esto sea arte de rejoneo o toreo a caballo. Los de la otra esquina, responderían que la manipulación de los pitones es para salvaguarda de los caballos, que quedan como en medio del hombre y el toro y, dado que justamente existen estos tres elementos, esto sí es toreo a caballo. No quiero dedicar este espacio para ahondar en ello, pero aprovecho para dejar una pregunta ¿qué o cómo sería el rejoneo con toros sin despuntar?
Aunque en edad cronológica no existe una generación entre Joao Moura y Pablo Hermoso de Mendoza, sí la hay en relación a Las Ventas. Mientras le portugués se presentó en Madrid en 1976, el navarro hizo su primer paseíllo en 1995. Este día, además de debutar, ha tomado la alternativa Miguel Moura, con lo que este cartel tiene nos da la primera perspectiva para mirarlo como una sucesión generacional. Otra más ha sido justamente la despedida del padre en esta misma tarde.
 Tres toreros a caballo en la catedral Por otro lado, desde aquellos años noventa a la fecha, Hermoso de Mendoza es el ícono de una evolución y revolución en el rejoneo. En él está centrado ese parte aguas, sin embargo, sabemos también que las bases de esta nueva época, están cimentadas en Joao Moura. Así pues, hoy, de manera muy discreta se conjuntaba y sintetizaba una de los periodos más importantes del rejoneo. La despedida de ese predecesor, el revolucionario maduro y pleno, y el bisoño que, representaría esa bola de cristal para ver el futuro.
Estos hechos, aún con toda cautela, son los que también pueden fortalecer a Madrid como catedral del toreo.
Por su parte, no perdía su cariz inquisitivo el por qué los Moura fueron a Madrid para la alternativa del menor, en lugar de Campo Pequeño que es sinécdoque de rejoneo. Podría ser para fusionar la despedida del padre con la llegada del hijo, pero ello no excluye la importancia de Las Ventas. En otras palabras, aun cuando Portugal es la capital del rejoneo, lo que Madrid representa es mucho mayor. Aun cuando en Las Ventas el público para las tardes a caballo no es el mismo que para las de a pie, la jerarquía que le otorga esa afición constante y exigente impregna todo lo que pasa por el ruedo venteño. Una prueba de ello ha estado en la decisión del presidente al no conceder una segunda oreja para Hermoso de Mendoza, solicitada con fuerza, pero no acreditada por su desempeño. Ya en otras tardes, de a pie, se desearía conservar ese rigor.
En ese sentido entonces, y si se busca el soporte del prestigio de Madrid, se podría cuestionar si Miguel Moura tenía los créditos y méritos para tomar la alternativa en la catedral. También valdría precisar la variedad de encastes o como decíamos antes, reconsiderar el despuntado, entre otros menesteres
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