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Ficha del Festejo
Tras tantos días del ciclo isidril, hoy por primera vez se abrió la Puerta de la Gloria para un torero de a píe, los otros dos alternantes a oreja por coleta. Tarde de no hay billetes, tarde del público clavelero y festivalero, pero que salieron más contentos que unas pascuas, según comentaban por los pasillos y en las afueras del recinto, una “gran corrida de toros”; que ciñéndonos a la verdad, si fue buena y entretenida, pero ni tanto ni tan calvo. Que Talavante logró encandilar al público, claro que si, sin lugar a dudas, pero ni Castella, ni Manzanares, estuvieron a la altura de sus oponentes, ya que los dos bien pudieron hacer mucho más al tocarle dos toritos cómodos y repetidores marca de la casa.
El encierro de Victoriano del Río, fue muy desigual en su comportamiento, escasos de fuerzas y también de carnes, una pena de presentación, con poca raza, más bien mansos encastadillos, ¿no se porqué? se aplaudió en el arrastre al segundo del festejo, que más parecía un novillo que un toro o al cuarto que manseó, saliendo rebrincado del jaco, pero muy entendidos hay en el conjunto de los aficionados; el quinto fue un toro sacado de tipo con nada menos que 600 kilos de carne sobre su caja, otro grandullón fue el que cerró festejo, pero que se dolió en banderillas, pesaron de media en la balanza 556 kilos; como habrán podido apreciar los lectores, su comportamiento fue muy desigual, como ya lo apuntaba en líneas anteriores.
Otra crónica en que me saltaré la antigüedad, pero creo que el hecho se lo merece, así que empezaré por el más joven de la terna. Tras el fracaso estrepitoso, con los victorinos, hoy Alejandro Talavante, si se trajo la varita mágica y de un manso de solemnidad de esos que salió olisqueando la arena, saliendo de najas y rebrincado de la cabalgadura y que hizo el ridículo en el segundo tercio, consiguió con su muleta, su disposición y valor, iniciando más quieto que una vela unos estatuarios erguidos, para luego continuar con naturales de buena factura, el toro se vino arriba y el de Badajoz, le enjaretó otra tanda diestra de buen trazo, mejor aun el cambio de mano preciosista eso si le perdió la cara en ese momento y Artillero lo levantó del suelo, su labor fue a más cuando, el burel se entableró en terrenos del 5 y consiguió darle unos cuantos pases marca de la casa rematados con el doblete de pecho, alucinando a la parroquia, para finalizar con unas bernadinas ajustadas. Se perfiló espada en ristre, dejando una estocada arriba del que salió muerto el pupilo de Victoriano. Pañuelos generales en casi todos los tendidos, el primer trofeo, el que da el público al torero y el segundo trofeo discrecional de la autoridad y dada la mayoritaria petición el Usía tuvo que sacarlo por segunda vez. La Puerta Grande ya estaba conquistada. El sexto, segundo de su lote, descabalgó al piquero en el primer encuentro, tras el susto Miguel Ángel Muñoz logró y de momento la mejor vara de lo que va de feria; en el segundo tercio fue cogido el banderillero Valentín Lujan que fue a parar a la enfermería. La faena tuvo sus altos y sus bajos, el cuatreño se puso tobillero y buscó al torero, con buen criterio Alejandro tomó la toledana para despenarlo de una estocada atravesada y tres golpes con el de cruceta. Silencio en los tendidos.
 Talavante rescató con la muleta al toro y a sí mismo Retomemos el orden de lidia. El que abrió corrida fue un toro falto de fuerzas al que Sebastián Castella saludó por verónicas pero con el pasito atrás, mejor fueron las chicuelinas tras la primera vara. El banderillero Javier Ambel se lució con los garapullos, teniendo que corresponder montera en mano una ovación sonora. Parece ser que en ese tercio, el toro se lesionó y al francés no le quedó otra que despenarlo lo más pronto posible de estocada entera traserilla y tres golpes de verduguillo. Su segundo un toro veleto, que tuvo buen tranco y transmisión, Castella brindó a los presentes y en los medios y como ya es habitual en él, dos pedresinas hoy llamados pase cambiado, su labor fue de menos a más, tanto por el pitón derecho como por el contrario, todos ellos fueron de buena factura y cierta lentitud, por ello la ovación no se hizo esperar, un circular invertido y un martinete, fue el final de su labor. Con la espada se volcó sobre el morrillo, dejando una entera en buen sitio, el animal tardó en caer y también cayo el aviso, con un golpe certero de verduguillo terminó con el animal. La petición de trofeo apareció en los tendidos y don Manuel otorgó la oreja al de Beziers.
 Castella con su último toro en la feria Tampoco se quedó atrás el torero de Alicante José María Manzanares ya que en el segundo del festejo el alicantino también consiguió la suya, ante un toro más bien anovillado que fue protestado de salida con eso de “TORO, TORO”; las verónicas de saludo fueron coreadas por la afición, pese a los “miaos” del 7. Bien inició la faena el alicantino, tampoco fueron mancos los derechazos que no conectaron con los tendidos. Con la pañosa, muletazos buenos por ambos pitones, cada primero de ellos exponiendo la pierna, pero luego siempre con la pata atrás de forma exagerada, pero conectando con sus afines y los que no son, toda su labor estuvo acompañada de aplausos; las trincheras y trincherillas finales gustaron mucho. Mató recibiendo culminando así una buena labor; blancos pañuelos unánimes pidieron la oreja que cayó en manos de José María. Para mi gusto, diré que quizás fue un regalito de Don Manuel. Un toro con 600 kilos fue el quinto, que embistió con fuerza en el tercio de varas, siendo aplaudido el varilarguero ”Chocolate”, también se destacó con las banderillas Curro Javier en sus dos pares. Todo quedó en muy buenas intenciones de Manzanares con el trapo rojo, pero por molesto cabeceo, la faena no remontó y todo más bien quedó en nada. Con los aceros tampoco estuvo acertado, silenciándose su quehacer.
 La única tanda por el pitón izquierdo, el resto por la diestra Tras dos horas y media de festejo. Tanto Castella como Manzanares fuero despedidos con aplausos, mientras Talavante en hombros de gran número de capitalistas se iba por la mudéjar Puerta Grande del coso venteño.
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