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Era uno de los comentarios que iba diciendo la gente del 7 al escapar a casa al final de la corrida de hoy. Y todo venía a cuento de lo que pasó en el último toro de esta tarde, un manso encastado y avisadísimo, al que casi no se pudo picar y que trajo por la calle de la amargura a todos los de a pie, especialmente a partir del segundo tercio, donde hubo varios quites arriesgados, de Gallo y Mora. Y David Mora, en vez de dominarle y poderle, doblándose con él por ambos pitones, comenzó como hacen todos, citando con la muleta montada con la ayuda intentando darle los derechazos modernos de hoy. Y claro, le daba el primero, pero al segundo o tercero el toro avisado iba a por él. Así estuvo varias veces a merced del toro, por ambos pitones, perdiendo claramente la pelea. Y la gente del 7 lo decía: “¡A un torero de hace unos cuantos años se le iba a ir un toro como éste, que era para cortarle las orejas..! Los toreros de hoy no tienen categoría ni para descalzar a los de antes”.  En cambio, son los toros los que descalzan a los toreros de hoy Antes, en el tercero, Mora había hecho la típica faena de toreo moderno pero estando muy por debajo de lo que demandaba el manso pero encastado animal, aunque al final se rajó. Pues aún así, el tío se dio una vuelta al ruedo porque sí, aunque los del 7 intentamos pararle sin conseguirlo. En toda la tarde sólo estuvo bien en algunos lances de capote que, eso sí, maneja con muy buen gusto. Poco para lo que pudo haber sido y no fue.
Eduardo Gallo fue el más favorecido en el sorteo... y según se mire, el más desfavorecido porque no pudo con ninguno de sus dos bureles. Ya se sabe que no hay cosa peor en Madrid, que te toquen dos buenos toros y se te monten encima. Ya en el primero de la tarde, que era de Uceda, nos dió el susto al hacer su correspondiente quite, que le envió por los aires y le buscó luego en el suelo. Tranquilos, sólo puntazos, la mayor parte de las embestidas con el morro. Morradas, no cornadas. Gracias, fundas. Es lo que suponemos dirán todos, toreros y ganaderos ¿Será por eso que las ponen? Pues nos dicen que lo hacen por otra cosa, por preservar los pitones de los toros. Claro que si además morrean y no cornean... pues se matan dos pájaros con el mismo tiro. El segundo fue el toro de la corrida, manso pero encastadísimo y yendo a más, mientras que el torero iba a menos. El quinto, de salida, sin haber recibido un capotazo, remató contra el burladero de cuadrillas al ser llamado y éstas esconderse, descordándose y quedando parapléjico ¡Qué penoso espectáculo! ¿Habrá multa? Lo dudamos. El sobrero fue otro encastado ejemplar de José Vázquez al que el salmantino nunca entendió, incluso dejándose tocar la muleta, por lo que terminó comiendose al torero... con patatas. Gallo ha perdido la ocasión de su vida en esta plaza. A ver qué le cuenta ahora Lázaro Carmona. Uceda Leal hizo el paseíllo... y nada más. Fatal toda la tarde, desconfiado, dando pasitos atrás con capote y muleta, es como si estuviese en otro lugar. Para colmo, fatal también con la espada, su fuerte en años anteriores. Más aún, en el cuarto, incapaz de descabellarlo tras múltiples intentos, pero como el toro no humillaba estuvo a punto de írsele vivo, tras recibir dos avisos y... menos mal que al final el toro se acostó por su cuenta. Un torero al que siempre ha respetado Madrid y está para la retirada ¡Qué pena! En conjunto, como puede verse, una interesante mansada muy bien presentada (alguno bajó de cara pero en general bien y estupendo también el sobrero) pero con toros muy encastados que esperaban a alguien que quisiera y supiera... pero nada de esto pasó. Eso sí, nadie se aburrió ni se durmió, la emoción estuvo presente y la mayoría de toreros de a pie sufrieron tremendos sustos. Casi siempre decimos en el 7 que los toros modernos que se lidian en Madrid suelen fallar. Hoy no, los que fallaron fueron los toreros y perdieron por goleada. A las figuras hubiésemos querido verlas hoy aquí. Por ahora, junto con la de Escolar, la más interesante corrida de las que llevamos en la feria. Enhorabuena a José Ignacio Sánchez, un gran torero malogrado por las lesiones pero muy querido y respetado en el 7, ahora representante de esta vacada. Eso decíamos al final. |
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