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Ficha del Festejo
Gris y anodina la primera novillada del ciclo isidril, novena del abono y para colmo, hemos vuelto al invierno, la temperatura no pasó de los 8º, el viento frío de la cercana sierra de Guadarrama presente en todo Madrid, nos aguó la fiesta. Pero también los utreros del hierro andaluz de Guadaira y no digamos los tres jóvenes acartelados, ya que ninguno logró ni siquiera el aprobado, de los tres, el que medio, medio, destacó fue el vallisoletano Roberto Blanco, que fue ovacionado por el poco público asentado en la fría piedra del coso venteño, en el tercero del festejo. Y aquí debería terminar la crónica. Pero nobleza obliga.
Los novillitos, sin mayor presencia, nobles pero desrrazado y bajito de casta, con las fuerzas justas que apenas y a regañadientes acudieron a las cabalgaduras, de los seis utreros, medio medio sacó la cara por sus hermanitos de camada fue el lidiado en tercer lugar, por ello un público condescendiente le aplaudió cuando el tiro de mulillas se lo llevaron camino del patio de arrastre, los otros cinco, no cuentan y aquí también termina la relación del encierro lidiado hoy en la plaza de Las Ventas.
Parece ser que los tres jóvenes ya son toreros consumados y que ya han ganado el suficiente dinero como para comprase como mínimo un cortijo. En tiempos aún no lejanos; se decía que cuando el toro no embiste eran el torero quien lo hacía y más cuando eras un novillero, con hambre de triunfo y de dinero, por lo que hoy hemos visto, eso pasó a la historia y así podíamos seguir, pero no quiero cansar al amable lector.
 El local se fue a los chiqueros para saludar a la moda Uno de los novilleros, puntales del escalafón y me estoy refiriendo al madrileño Gómez del Pilar, ha pasado por la arena venteña más bien desapercibido, dejándose ir un utrero bueno por el pitón derecho, al que recibió como ahora es moda a portagayola; no estuvo mal al iniciar faena con la pañosa al doblarse con cierta torería, fue una lástima que el utrero, protestara en cada envite calamochara por el pitón izquierdo. El chiquillo insistió, pero ya no había remedio alguno. Con la espada, citando en la suerte natural, un pinchazo de entrada, para luego dejar una estocada en buen sitio y muerto el primero de la tarde. Justito de todo era su segundo, eso si, iba y venía con cierta nobleza y sin molestar. Nuevamente Gómez se fue a la puerta de los sustos, el lance salió limpio y por eso la parroquia aplaudió. Con la muleta, no entiendo porque apretó el acelerador y su quehacer fue más bien acelerado, parecía que le habían dado cuerda, no destacó por ninguno de los dos pitones; tras la rotura del cuerno derecho al hincarlo en la arena, el novillero y con buen criterio, optó por la espada de muerte, para hacer quizá lo mejorcito de su labor; dejando una estocada entera en buen sitio, doblando el animal, pero el cachetero lo levantó a la primera puntillada. Resumiendo: A Gómez del Pilar se le silenció en los dos.
 El francés se despidió esta tarde como novillero Juan Leal, novillero de la vecina Francia, poco o nada le vimos en el segundo del frío festejo, ya que el utrero no valía ni un duro de los de antes y toda su faena se convirtió en pega pases, lo mejorcito fue circular por la espalda que le salió limpio. Tras cuádrarlo para matarlo, primero pinchó y luego dejó una entera desprendida, eso sí se volcó sobre el morrillo. Ante su segundo, no logró trasmitir ni llegar al respetable y empezó a aburrir al personal quien protestó con la música de viento. No estuvo mal al meter la mano con la toledana y dejando una estocada entera pero a la que le hizo falta el de cruceta hasta en tres ocasiones.
 Roberto Blanco lancea genuflexo Para Roberto Blanco le salió de entrada un novillito mejor presentado, así como con más alegría y recorrido, el de Medina del Campo, supo aprovechar ese recorrido; en los medios inició labor con la mano derecha en buen son y trazo, con la contraria no estuvieron mal los naturales, al finalizar la serie, perdió el engaño; su quehacer se vino a menos al torear al hilo y eso actualmente no es del gusto de los nuevos aficionados; digamos que cumplida su labor, remató por bernadinas, cuadró al novillo, entra con la espada, pinchazo sin soltar y entera trasera tendida, eso sí que hizo pupa. El utrero fue despedido con aplausos. Cuajo tenía el bicorne que cerró el festejo menor, lo saludó toreramente con el percal; cierta fuerza sacó el bicho, derribando en varas, pero se dolió en banderillas. Tras brindar al público y en ese mismo terreno, sin probaturas inició faena con la zocata enjaretando una mini tanda de naturales que si gustaron a los aficionados, por el otro pitón sositos el torero y el novillo, aburriendo al personal, menos mal que anduvo listo y pidió la espada, pero su mala fortuna le acompañó, dando al animal un auténtica cuchillada al primer encuentro, menos mal que en el segundo intento consiguió una buena estocada.
Es justo destacar la buena actuación de tres toreros de plata: Raúl Cervantes de la cuadrilla de Gómez del Pilar; Jesús Herrero y “Venturita” a las órdenes de Blanco.
Mañana otro día de no hay billetes. Gesto y gesta de Alejandro Talavante ante seis “Victorinos”. Que haya mucha suerte para el extremeño.
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