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La frase literal que los presentadores de la transmisión en el Plus fue "Si este país funcionara como Florito..." la conclusión es intuitiva: todo iría mejor. Y eso no ocurriría sólo en España, también en México, en cualquier país y en el mundo taurino.
 Este hombre, Florito, es el que haría funcionar el mundo ¿Con o sin bueyes? La sentencia fue tras la pulcra labor del mayoral de Las Ventas para llevar de regreso al corral, al originalmente, segundo de la tarde. Diligente, pulcro, eficiente son algunos de los atributos que le entregan ovaciones in situ, en las tertulias y hasta por las redes sociales a Florencio Fernández Florito. Pero sabemos que detrás de ello hay un gran trabajo con sus bueyes. De esta manera, Florito pone el lado bueno a una de las situaciones más indeseables en el mundo de los toros, pues todos, todos, quisieramos que cualquier toro que salga por toriles sea para dar vida a todos quienes nos damos cita en torno a él. Sin embargo... Ni salen al ruedo, ni vuelven al corral, todos los que los merecen.
Las Ventas sea quizá la plaza en la que con mayor recurrencia se vea esta escena; aunque no las suficientes, a decir de algunos. Hoy por ejemplo, no solo las palmas de tango evidenciaban que con el cuarto, también Florito debió actuar.
Los criterios son dos que forman parte del fundamento del arte de lidiar reses bravas. Uno, porque no presenta el trapío que la plaza merece y dos, porque no es apto para la lidia. Es decir, se necesita un toro íntegro. Lo del trapío es más o menos claro, aunque algunos no quieran poderse de acuerdo. Y lo de la aptitud es tal cual lo define el concepto. Por lo tanto, un toro lesionado o sin la fuerza necesaria para soportar los tres tercios, no debiera quedarse en el ruedo.
¿Por qué en otras plazas escasamente vemos a un toro volver al corral? No será porque en Las Ventas hay algo que los inutiliza en mayor porcentaje, o porque lleguen los más impresentables de todo el mundo.
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