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La obligada ausencia de nuestro compañero José Luis Bautista no podrá ser cubierta como en él es habitual, pero al menos yo les podré decir algo sobre los toros lidiados. Para ello traslado lo escrito en la crónica sobre el juego de los toros. Gracias de antemano por su atención En general los pupilos del Puerto de San Lorenzo, mansos, sin casta, justos de fuerzas, destacando uno solo, el lidiado en tercer lugar que fue ovacionado camino del patio de arrastre. Carafeo de nombre, fue el primero de la tarde, un toro negro bragado meano con 520 kilos de peso, de buena presencia, con cara, que se frenó en el capote, abantito como todos los atanasios-Lisardo, con poca fuerza, manso, sin emplearse ante los montados y arreó en banderillas. Velosico I se llamó el segundo, negro de capa, con 544 kilos sobre sus lomos, justito de cara, falto de fuerzas, insípido, en tres ocasiones pidió perdón arrodillándose en la arena, rebrincado en varas, esperando en banderillas, manso en el último tercio y muy soso. El tercero de nombre Velosico II, también negro de pelaje, con 556 kilos de peso, veleto astifino que manseó ante el jaco, pero bueno para la muleta especialmente por el pitón zurdo y que fue a más en el último tercio. Burganoso que salió en cuarto lugar, descarado de pitones, buscó la salida nada más pisar la arena, que por lo menos peleó en el caballo, pero doliéndose en banderillas, amagando y midiendo en la muleta, con 562 kilos sobre su osamenta, también negro de capa. En quinto lugar saltó a la arena el llamado Macarito, otro negro de 602 kilos, cortito de armamento, abantito que al sentir el hierro salió de najas, no quiso pelea en ningún terreno, como sucedió ante el del castoreño, huyendo de los engaños y rajado.  El burraco que cerró la tarde El que cerró plaza se llamaba Cardilisto, un toro de 581 kilos, burraco de pelo, acucharado de cuerna, que nada más salir se emplazó en los medios, tampoco quiso pelea teniendo que taparle la salida el montado, otro manso cabeceando por los dos pitones. Juzguen ustedes mismos el resultado de tan pobre encierro.
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