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Podríamos titular “Opiniones divididas”, pero eso sería sólo si nos rigiéramos por el taurinismo y no por la semántica. Opiniones opuestas es distinto que opiniones divididas.
A lo largo del festejo de hoy fue evidente que no había coincidencia en el dictamen conforme iba aconteciendo la tarde. El grupo se iba disgregando y cada vez unos más lejos de los otros. ¿Cómo se llega a eso? No sólo hoy, sino en los conceptos, en las valoraciones, en los matices que se convierten en grados contrapuestos, en torno al toreo. En ello pensaba mucho más que en las diferencias que ahí se estaban generando.
Al ver salir al primer Cuadri, tan hondo, cuajado por donde se le viera, me venían a la cabeza aquellas discusiones en torno al “tamaño”, que no trapío, de los toros. Y así sucesivamente, el segundo, el tercero, hasta el sexto. Algunos hasta recibidos con palmas. Pero cosa muy distinta, que el primero fuera pitado en el arrastre y ya para el sexto, casi la ovación. Pese a la subjetividad del trapío, tuvimos consenso. ¿Por qué no lo tuvimos con el dictamen sobre el comportamiento de cada uno en la lidia y el desempeño de los toreros?
 Los Cuadris detonaron la polarización ¿Qué estamos evaluando? o, ¿por qué con unos juzgamos desde el toro y con otros, desde el toreo y el torero? Ponerse delante de un encierro con procedencia como la de Cuadri no lo hace cualquiera, pero, salvo alguna excepción que confirmara la regla, cualquier torero del escalafón aceptaría anunciarse con algo de Domecq. ¿Por qué con los primeros solemos ponernos del lado del toro, y con los segundos, del lado del torero?
¿Qué es lo que estamos esperando del desempeño de los toreros y qué del comportamiento de los toros? ¿Por qué al torero que se enfrenta con una corrida dura le pedimos que tenga una actuación épica? Que sea poderoso, que muestre una aguante absoluto, que nunca dude y se mantenga estoico ante cualquier colada, por ejemplo. Y ¿por qué con el torero que tiene enfrente una embestida pastueña, noblota, se nos olvida aquello y le pedimos fantasía?
¿Por qué precisamente con encierros como estos se obsequian todas las flores a los toros y en los “carteles de postín” a los toreros? ¿Por qué al final de tardes como estas unos dicen reiterar que mejor se quedan con el toro que embiste bonito para los toreros, y los otros sólo piensan en todo lo que no hicieron los toreros?
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