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¡Por fin! Por fin regresó la casta a Las Ventas y a la Feria de San Isidro. Y vino de la mano del hierro de Baltasar Ibán. La divisa madrileña de origen Contreras, lidió un encierro bien presentado pero sin exageraciones. En otras circunstancias y diferente ganadería, tendríamos que hablar de una corrida en el límite de la presentación, pero había que tener en cuenta la procedencia de esta vacada. El toro de Ibán siempre ha sido pequeño, fino de cabos y sin demasiada "leña" por delante. Y el público y la afición acertaron y no pitaron en ningún momento la presencia de la corrida de la Sierra de Madrid. Pero lo que hoy quedó bien claro es que no sólo el trapío y la presencia cuenta en una plaza de toros. Cuando hay astados que se mueven y emocionan, todo lo demás queda en un segundo plano. Corrida interesante, brava y encastada la de Baltasar Ibán hoy en Las Ventas. Muchos nos acordábamos del legendario Bastonito que lidió y estoqueó César Rincón y cruzábamos los dedos porque saltara al ruedo un animal similar. No salió ningún Bastonito, pero si un "Pistolero" un bravo y encastado ejemplar de Ibán que se fue con las orejas intactas al desolladero.  Fuerte ovación en el arrastre a este tercero y al segundo del encierro de Ibán Todo el encierro tuvo nobleza y fijeza, fondo de casta y transmisión, pero muchos llegaron bastante apagados al tercio final. Los culpables de esto: matadores y picadores. En estas corridas siempre aparece la psicosis de que los astados se muevan demasiado y presenten muchas complicaciones. Se les masacró sobre todo en los primeros puyazos y, a pesar de esto, la mayoría se vinieron arriba y dieron un gran juego en la muleta. Destacaron el tercero, el cuarto y, sobre todo, el segundo.
Por debajo anduvieron los tres espadas, en particular, el mexicano Fermín Espínola y el catalán Serafín Marín. La mejor actuación, la más firme, fue la del albaceteño Rubén Pinar. En definitiva, por fin apareció la casta en el ciclo isidril y con ella llegó la emoción y el interés. Al contrario que en el resto de feria, hoy no se comieron tantas pipas, ni se bebieron tantos cubatas, ni tampoco hubo tanta tertulia. Esperemos que esta sea la tónica general de esta próxima y última semana de San Isidro.
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