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El encierro de Los Espartales ha mostrado una presencia armónica y pareja, incluso en romana; pero, adoleció de falta de casta. Un mal que también afecta a las corridas de rejones. Uno de los de Los Espartales parece quererse subir encima del caballo de Hermoso Fandanguero fue el primer toro de la tarde, correspondió a Francisco Palha; mostró, aunque terciado, buenas hechuras, degollado como el resto de sus hermanos, no han sido muy badanudos los murubes de esta tarde. No reaccionó tras el primer rejón, y sí después del segundo, sacando pies y celo. Aunque escarbó en banderillas mantuvo el ritmo en la lidia. Tuvo fijeza y se mantuvo en los medios; salvo alguna cornadilla arriba, fue noble y bueno para el rejoneo, aguantando los tres tercios en los medios. Hermoso de Mendoza lidio a Picardío, que era chico, pero bien hecho; negro bragado de reseña. Antes del primer rejón ya se mostró rajado a la vez que barbeaba los tableros de Las Ventas. Saludó con varios arreones de manso antes de tomar el primer rejón de castigo. Tras las dos farpas siguió manteniendo su querencia, y luego, en banderillas, se mostró apagadillo, le costaba desplazarse. Tuvo la virtud de embestir humillado en el embroque, fue noble a la vez que manso y rajado en los tres tercios. Diego ventura se llevó el mejor toro del encierro, el tercero de la tarde, de nombre Julián -como los puros-; un toro también de buenas hechuras y terciado como sus hermanos anteriores, alto de agujas. También barbearía tablas de salida. El castigo fue medido, un solo rejón, tras el que el toro de Los Espartales perdió las querencias iniciales y embistió muy templado en banderillas con un tranco largo y claro hasta el final de faena. Fue noble y manejable. Ranito fue lidiado en quinto lugar por Pablo Hermoso. Éste, no se rajó de salida, pero se dolió al sentir el hierro de los rejones, a los que acudió con fijeza haciendo una breve paradilla al llegar a la suerte. Los primeros amagos de rajarse los mostró en banderillas, además de apretar para los adentros y achuchar en varias ocasiones a las monturas. Aunque se dejó, tuvo un comportamiento frío por su falta de bravura y casta. Acabó hecho un marmolillo. Diego Ventura se llevó el bueno y el deslucido. El quinto estaba bautizado como Argentino, menos ofensivo que sus hermanos, delantero de púas, negro bragao y meano. Saltó humillado de toriles, enterándose revisó el callejón. Salió distraído y buscando tablas de los rejones de castigo. En banderillas manseó descaradamente soltando arreones de manso tras medir a las cabalgaduras. Fue el más manso del encierro, siempre anduvo buscando tablas. Con Malacaro Francisco Palha ponía punto y final a la corrida. Parejo en presentación con sus hermanos, degollado y cariavacado –hubo varios- perdiendo la chatera murubeña. Se dolió mucho en los rejones de castigo pero se mantuvo en los medios. Apagadillo y sosote fue su comportamiento en el segundo tercio. Manso y manejable de comportamiento -aunque tiró algunas cornadillas arriba- frío y carente de emoción. Téngase en cuenta, tras leer las valoraciones de presentación de los toros en la reseña, que todos estaban reglamentariamente despuntados.
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