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Ficha del Festejo Con tres cuartos de entrada se celebró el décimo quinto festejo de San Isidro, segunda de las novilladas de feria. Entretenida salió la novillada ya que los novillos titulares de Fuente Ymbro y los dos remiendos de Navalrosal aportaron emoción; por romperse una pezuña el utrero cuarto tuvo que ser sustituido por un novillo de Juan Antonio Ruiz Román, antirreglamentariamente, ya que animal se lesionó en la arena, pero dada la actual sensibilidad del público, creo que D. César Gómez Presidente acertó. No es que los novillos fueran ni buenos ni malos, pero por lo menos se movieron, encastaditos incluso alguno con cierto peligro, cumplieron con los montados y se dejaron torear, destacando el primero y el sexto remiendo de Navalrosal, el cuarto bis pupilo de Espartaco tuvo cierto peligro empitonando aparatosamente a Flores, menos mal sin consecuencias. El peso de los utreros en escalera y de media 509 kilos.  Sergio Flores ensangrentado el rostro tras el arropón El manito Sergio Flores demostró que esta preparado para dar el salto al escalafón superior aunque no estuviese mejor que la temporada que encandiló al público capitalino; el sevillano Javier Jiménez a quien vimos siendo aun novillero sin caballos y que apuntaba entonces, aun está verde y con poco rodaje para presentarse en Madrid y más en San Isidro; se pegó un arrimón en el utrero que cerró el festejo menor Fernando Adrián. Los dos espadas: Flores y Adrián fueron despedidos con palmas, más no Javier Jiménez a quien se silenció al retorno al patio de cuadrillas.
A Sergio Flores le tocó de entrada un novillo, mansurrón en varas, pero el manito lo comprendió después del inicio de faena en que perdió el engaño en más de una vez, no dominando al utrero, corrigiendo más adelante ese “defectillo” inicial, estando bien al torear en redondo en buen tono con la diestra, así como algún natural suelto de buena caligrafía; más que aseado fue su quehacer, terminando con unas manoletinas apretadas. Rubricó de media estocada de las que hacen daño, muriendo frente a la puerta de chiqueros. Palmas para el manito.  El mexicano con la diestra Un torito era el cuarto que galopó de salida, saludando el joven de Tlaxcala con verónicas ganándole terreno, eso llegó a las gradas y los parroquianos aplaudieron sin reticencias. Por alto inicio la faena rematando con una trinchera, ya en las afueras toreó por derechazos en buen son, despegadito en los naturales en que el novillo le achuchó, pero se le aplaudió su ejecución, en la segunda tanda el animal lo ve y no le perdona empitonándolo feamente rasgando la taleguilla, Sergio sin mirarse vuelve al novillo que es una “mona”, valiente tragó los gañafones del utrero que le buscaba aviesamente; lo mandó al otro mundo de una estocada entera en buen sitio, eso si tendida no surtiendo el efecto deseado y teniendo que utilizar el verduguillo en cuatro ocasiones..
 Manoletinas de Javier Jiménez para terminar su primer trasteo A Javier Jiménez le pesó la plaza y el compromiso al estar en Madrid y en San Isidro ya que el primero de su lote era un novillo bravucón, repetidor y noble; vulgar con la tela roja, solo un derechazo estimable, teniendo que cambiar de terrenos para torear por naturales, alargando tanto el brazo que parecía que se le iba a caer y siempre en lejanías, también fue levantado y volteado sin mayores consecuencias, de esa voltereta ya no se repuso y toda su labor ya no contó, salvando las manoletinas que gustaron. Tras el primer pinchazo con la toledana, tuvo que tomar el olivo, pero volvió a la cara del utrero y le enjaretó una estocada entera arriba sin salirse de la suerte, finiquitándolo de dos golpes de cruceta. Palmas.
 El sevillano con la diestra en el quinto El quinto cantó la gallina ante el jaco en los tres envites, tras la puya un quite vistoso de Flores. Con la franela tras cada pase diestro el sevillano perdía pasos y por el pitón contrario siempre para afuera, ¡no se que se aplaudió!; verde vimos al chaval, para mi no estuvo mal ese martinete oportuno. Mal con los aceros, tres pinchazos saliéndose de la vertical, hasta que el novillo se le echó solito.
 Trajo por la calle de la amargura el utrero al madrileño. Pudo deshacerse de él Apañadito fue el novillo tercero, primero del lote de Fernando Adrián, pero mansurrón y escarbando. Otro que al iniciar labor fue volteado y cogido, por su propia culpa al quedarse descubierto, pero terminó siendo un regalito el de Ricardo Gallardo; con el pitón derecho se lo puso en la misma mejilla, por pitón contrario, le buscó las ingles; menos mal que abrevió y tomó la espada de verdad pero fallando, hasta que logró dejar un cuarto de estoque tendido y una entera saliéndose de la suerte, remató de un certero golpe de verduguillo. Palmas del respetable.
 En el último Fernando Adrián se dio el arrimón De Navalrosal fue el sexto que salió muy abantito tampoco perdonó el quite Sergio. Con cierta delicadez endiñó los primeros pases de salida, logró ligar tres pases a media altura con diestra mano, abrochando la serie con un martinete, pero le perdió pasos en los naturales, luego en cercanías se pegó el arrimón, para demostrar que tiene valor y la verdad es que lo tiene. Con la espada, de entrada pinchó y luego dejó una estocada entera arriba. Silencio en los tendidos.
Raúl Adrada dejó dos pares de rehiletes en todo lo alto, teniendo que saludar montera en mano. Con esto y un bizcocho hasta el domingo 27 de los corrientes.
Fotos: Muriel Feiner
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