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Hoy estaba anunciada una novillada de Fuente Ymbro que presumíamos podía dar espectáculo, pero no ha sido así. Además de una presentación deficiente, no ha salido con la casta habitual, aunque dos de los novillos lidiados, primero y segundo, han tenido cierto interés. A esto hay que añadirle que estaba remendada con dos novillos de Navalrosal. Que ya no salgan ni las novilladas completas en Madrid, es para pensárselo. ¿Quién selecciona en el campo? Un lumbreras. Hurón fue el primer novillo de la tarde; delantero y astifino, de capa negra listona al que le faltó remate. Salió corretón y se fue suelto del capote de Sergio Flores. Poco celo mostró en la ida hacia el caballo y en éste empujó arriba. Se castigó muy poco, casi nada, y en banderillas sacó pies. Se movió destemplado en el inicio el último tercio y fue a más, y a mejor durante la faena. Sacó casta y repitió con codicia por ambos, mejor por el zurdo. Fue aplaudido al arrastre. Javier Jiménez despenó a Sabueso, un castaño bragado de mala presencia, paletón y lavado de cara. No se entrega en la capa, la asquea. Se duerme en la primera entrada al caballo sin recargar y mejora nota en la segunda; perdió las manos al salir del trance. Mostró querencia a tablas en banderillas. Brindó varias tandas zurdas buenas, más soso por la diestra. Fue a peor y se puso algo bronco y reservón; le echó mano al torero sin consecuencias. Su comportamiento fue irregular por su falta de bravura, aunque su casta le hizo repetir en el inicio.  ´Tamboril' terminó siendo una prenda Tamboril se lidió en tercer lugar; un negro listón, degollado y abrochado; zancudo y escurrido de carnes. Bronco se mostró en la capa de Fernando Adrián echando las manos por delante. Salió suelto de varas después de haber manseado, también lo hizo en banderillas. Reservón desde el inicio, cogió al torero de mala manera. Fue manso de sentido, que desarrolló y se convirtió en una prenda intentando siempre coger el bulto. Peligroso por ambos.
Harpía fue el cuarto, devuelto acertadamente por lesionado durante la lidia. Le sustituyó un novillo de Juan Antonio Ruiz Román, basto, de poca seriedad para esta plaza; bragado, meano corrido en negro. Repitió templado en el percal de Flores. En varas cabeceó e hizo sonar el estribo; mejor, más sereno, en la segunda entrada. Soseó y se hizo el lipendi por el pitón diestro; por el zurdo fue siniestro, soso, anodino sin fuste alguno. Cogió al torero mejicano por exceso de confianza más que por maldad. Se fue al desolladero sin haber dejado posibilidades de triunfo. El remiendo sólo tuvo fachada... Quinto y sexto fueron de Navalrosal, ambos mansos y descastados. Santero corrido en quinto lugar, tenía cuajo, bonitas hechuras y entipado en Ñúñez; de cuello largo y acodado de cuerna. Lo tenía todo para embestir, salvo, lo más importante: la casta. Ni se quedó en el capote ni se entregó después, manseó y se piró en las dos primeras entradas al caballo, a la tercera tomó una en regla. Esperó a los banderilleros y la muleta la tomó a regañadientes desde el principio. En algunas tandas diestras tomó celo de la muleta de Jiménez, pero pronto decayó, se vino abajo y plegó que dirían los catalanes. Todos no son antis. Telonero –nunca mejor dicho- echó el telón en la tarde. Basto de cabos para Núñez, de mucho volumen, hondo, delantero y pobre de cara. Saltó corretón y a relance tomó el primer puyazo, el segundo lo tomaría en la huida en el picador que guardaba la puerta. Tras apencarse en tablas se deja banderillear con cierta sosería. A la muleta llegó desfondado y perdiendo las manos en varias ocasiones. Fue un manso que desarrolló nobleza y al que le faltó poder y fondo. Curiosamente estamos detectando un menor trapío en las novilladas de Las Ventas, es lógico(?), si baja el toro habrá que bajar el novillo, no es por ná, sólo para evitar confusiones. Hasta mañana.
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