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La plaza registro un lleno espectacular, lo avisaba la tablilla: “No hay billetes”... Podían haber avisado de los segundo; pero claro, para que se dé lo primero hay que ignorar lo segundo. Toros ha habido: pero mal presentados, de poco poder, que no soportan la suerte de varas, de poca casta que mansean durante la lidia. En fin, el toro de hoy. Sólo ha habido dos toros que sus matadores, Juli y Manzanares fueron capaces de encelarles en la muleta a base de sobarles. El cuarto correspondía al hierro titular de la corrida, a Núñez del Cuvillo, respondía a Compañero, era bonito y estrecho de sienes, altote y de poco trapío para esta plaza. Flojeó en el saludo y el tercio de varas fue inexistente: puntea en la primera entrada y se raja en la segunda. Huido en banderillas. Manseó descaradamente en los dos primeros tercios y quién lo iba a decir, se encela –lo encelan- en la muleta y pudo tirarse tres días embistiendo. Tuvo fondo y además embistió humillado por ambos pitones. No desarrolló sentido, al contrario, cada vez embistió más templado. Compañero ha sido un manso descastado que dio juego en la muleta. El otro bicho que ha dado juego –en la muleta- ha sido Trapajoso, sexto de la tarde, -segundo del lote de Manzanares- castaño, tocado y astifino de pitones. Sus primeros tercios no fueron brillantes. En el saludo repitió muy desganado. Manseaba. A relance fue al jaco y tomó un puyazo provocando la caída del varilarguero; el segundo fue de tramite, y, en banderillas se dejó sin demasiadas apreturas. El inicio fue dulce, por el derecho repitió en una tanda corta. Luego se sucedieron más tandas diestras sin que brillaran bravas acometidas. Por el zurdo fue menos brillante aún, empezó a cortar el viaje y pudo herir a Manzanares en un descuido. Fue manso, falto de casta, noble y a menos. Pues ésta fue la flor y la nata de la tarde, el resto... Les voy a contar antes de que sea más tarde. Amador, de Ortigao Costa, abrió plaza, era colorao y ojo de perdiz, lavado de cara y sin cuajo de toro. Repitió con claridad al capote de Julián López en el saludo y flojeó tras él. La suerte de varas fue fingida en la segunda entrada y la primera se había llevado a cabo sin castigar. Cansino cubrió el tercio de banderillas, y llegó a la muleta sin motor, lo más lucido fue su lengua, que la exhibió casi durante toda la lidia. Embistió mortecino por ambos y por su carencia de bravura fue fácil y bobo. El primer toro de Manzanares, tercero de la tarde, había sido bautizado como Colchonero – a mi amigo Enrique no le habrá gustado que luciese tan insigne apodo-, era hondo y basto, abierto de cuerna y barrigón... Feo. Hizo una suerte de varas mediocre, empujó en la primera entrada y punteó el peto en la segunda. En banderillas mostró un tranco largo, se presagiaba algún cambio a mejor, pero terminó suelto del segundo tercio. Punteaba la muleta de Manzanares y sus acometidas carecían de emoción a la vez que resultaban empañadas cuando perdía las manos. Por el pitón izquierdo las embestidas eran irregulares: de aceptables pasaban a ser deslucidas. Otro manso descastado, noble y soso. El lote de Castella ha sido deslucido y desapacible. Primero lidió a Vejaruco, castaño salpicao según reseña. Bizco del izquierdo y descarado del derecho, muy protestado por su mala presencia –el primero de la tarde mereció la misma o mayor bronca... Si hablamos de presencia-. Se volvió contrario del capote de Castella y terminó huyendo de la suerte. En la primera entrada tiró derrotes a la montura y perdió las manos a la salida; el segundo puyazo es simulado descaradamente y la bronca al presidente es descomunal al cambiar el tercio... Me apunto a la bronca. Se parea sin dificultad. En la muleta se muestra descompuesto por arriba. La falta de fuerzas y bravura hicieron el resto; todo salía deslucido, por la bronquedad en momentos del toro, o monótono por su embestida cansina. El único toro-toro que saltó hoy a la plaza fue devuelto por flojo, Sobresalto de Ortigao; le sustituyó Amapola de Carmen Segovia. El más toro de la tarde fue devuelto por flojo El cambio semánticamente tenía su cosa, de Sobresalto a Amapola va un mundo. Pero Amapola resultó como casi todo el encierro... Salió suelto, flojeó y no humilló en el embroque... ¡Malos principios! En las dos entradas al caballo, no le gusta el hierro, cocea el peto y sale suelto; no le pican. Aunque acude a los cites, se duele en banderillas. El milagro es que hubiera embestido –tampoco es raro-. Repite una tanda de redondos sin humillar y se apaga en la siguiente. Por el pitón izquierdo no pasaba, topaba, y cuando lo hacía salía con la cara por las nubes. Amapola no tuvo fondo, ni casta, ni clase, ni ná. Sería interesante un debate sobre que es un toro morucho de comportamiento. Yo tengo entendido por los viejos del lugar donde nací, me crié y vivo, que el morucho era un toro manso que cuando se les sobaba –les suena esto- terminaba embistiendo. Sin embargo hoy el termino morucho se le aplica a los toros bravos que desarrollan sentido durante la lidia y se ponen intratables. ¿Serán moruchos los bravos de hoy? ¿O los viejos que a mí me aconsejaron estaban equivocados?... Sepa Dios. |
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