Con media entrada se celebró la corrida en El Toreo de Tijuana. Se lidiaron toros de Don José Marrón.
Manolo Arruza, oreja; y silencio.
Eulalio López Zotoluco, dos orejas; y dos orejas y rabo.
Juan Antonio Adame, oreja; y silencio.
El diestro Manolo Arruza reapareció en este coso fronterizo con el lote más chico de la tarde. Manolo se la paso dándole coba al respetable con un toreo de poca calidad y carente de facultades. En su primer toro dejo una estocada caída y el público le regalo una oreja. En su segundo toro simplemente no paso nada y cayo en el tedio.
Eulalio López Zotoluco se puede describir sus dos faenas, realizadas ante dos toros diferentes, sobre un planteamiento conjunto de ligazón y de poderío. Se puede describir su casta, su técnica de bordar los toros con la muleta. Su repertorio. Lo que no se puede describir es su enorme capacidad de torero.
Zotoluco vino a Tijuana a demostrar el sitio que tiene en el escalafón. Verónicas, chicuelinas, tandas de bellos pases con la diestra, y naturales, fueron parte de su amplio repertorio y suficientes para cortarle las dos orejas a su primero y las dos orejas y rabo a su segundo con petición de indulto.
Zotoluco fue sacado en hombres del ruedo.
Juan Antonio Adame el más joven de la tercia, se vio voluntarioso y mostró cosas importantes, pero con cierta inmadurez. En su primero corto una oreja y su segundo no entendió al animal. Mató mal.
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