Esa es la pregunta que me hago constantemente al acudir a presenciar novilladas por las distintas plazas o al verlas por televisión.
Desde siempre, el novillero desde que debutaba con los del castoreño se iba haciendo en los cosos menores, en las plazas de los pueblos de nuestra geografía tomando el pulso al novillo, cogiendo el sitio, teniendo la oportunidad de desarrollarse como torero y poder mostrar el toreo que cada uno lleva dentro. A partir de ahí, el que apuntaba maneras y triunfaba, se le veían cualidades, empezaba a entrar en las ferias de categoría (aunque siempre hubo el “hijo de” que entraba con la mitad de mérito.
Se llegaba a las ferias de renombre y eran toreros en ciernes pero muy hechos, con recursos y capacidad. En la actualidad todo funciona al revés, y para poder torear en los pueblos y hacerse como toreros, los novilleros tienen que pasar por Madrid, Sevilla, Zaragoza, Valencia…
Señores/as, ¿Cómo un chaval sin estar toreado, con muchas carencias y sin recursos va a sacar la papeleta adelante?
Casos se dan pero son excepciones. Desde dentro, una vez más, nos estamos cargando la fiesta, invitando a los chavales a “inmolarse” ante novillos que son toros en muchas otras plazas y con la exigencia que conlleva esas plazas y sus aficiones.
Algunos tienen la “suerte” de poder entrar en las novilladas del conocido como “Valle del Terror” (por la presencia y tamaño de los novillos) y aprender a pasos agigantados o entrar en las ferias de novilladas de la sierra de Madrid con novillos de gran seriedad.
¿Y el resto? Pues el resto en su casa a esperar entrar en Madrid y jugarse su futuro a una carta con las complicaciones que conlleva la Monumental de Las Ventas.
¿Cómo puede ser que un chaval con una sola novillada entre en Fallas?
¿Cómo puede debutar con picadores un chaval en la Feria de Abril de Sevilla?
¿Y anunciarse posteriormente en la Feria de San Isidro?
Y por si fuera poco, según está montado el sistema en la actualidad, los carteles de novilladas previos a San Isidro los han copado en su mayoría los mismos novilleros que se anuncian en el abono isidril. ¿Y las oportunidades? ¿Cómo van a salir novilleros sin novilladas?
Señores, recapacitemos, volvamos unas décadas atrás y copiemos el sistema anterior, demos novilladas en los pueblos y borremos de esos carteles tantas corridas de toros y tanto torero mediático que ni torea ni lo intenta. Volvamos a la normalidad y devolvamos las novilladas sin picar a las portátiles, sin base no hay futuro.
Y para concluir, es de agradecer a todas aquellas localidades que apostaron y apuestan por dar ferias de novilladas y que son tan necesarias para el futuro de nuestra fiesta.