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Antolín Castro |
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España |
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19/03/2017 ] |
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Hoy es una fecha en el calendario que no es una fecha cualquiera. 19 de marzo de 2017, ese era sencillamente el día esperado.
Se, todos sabemos, que en esta fecha, en España, se celebra el Día del Padre y, naturalmente, es fecha a celebrar en prácticamente casi todos los hogares. El padre forma parte del eje central de la familia y todos se apresuran a felicitarle en su día.
Los que son adultos creciditos tienen doble tarea, dar y recibir felicitaciones. Como se puede ver un gran día para todos, pues quien no se presta a las dos cosas, lo normal es que tenga una vía ascendente o descendente. Yo mismo, ya estoy preparado para recibir las correspondientes felicitaciones de mis hijos, si bien ya hace unos años no puedo cumplir con la de felicitar a mi padre. Hoy, de forma extraordinaria, le dedico estas letras.
Pero a pesar de no poder felicitar a mi padre… seguía siendo un afortunado ya que podía felicitar, hasta ahora, a mi madre. Esa suerte tenía, he tenido, durante muchos años, tantos como acumula mi calendario. El 19 de marzo se convertía en el día más ‘felicitador’ de todo el año. Felicitaba a mi padre, me felicitaban mis hijos y felicitaba a mi madre por su cumpleaños. ¿Cabe mayor gozo y alegría?
Ese gozo ha dejado de ser posible, a 36 días de tan relevante fecha, cuando mi madre hubiera cumplido 100 años, se escapó por la rendija que lleva al cielo. Se marchó queriendo que esa fecha le hiciera recuperar las de aquellos años en que lo celebraba siempre junto a mi padre. Un vacío muy grande, especialmente hoy, pero que consuela saber de su reencuentro.
Lo veo así de claro, entiendo su huida, se fue para reencontrarse con él en día tan señalado, cansada de pasar unos años con felicitaciones en solitario. Fueron muchos años, 71, de celebrar juntos esta fecha y se le hacía impaciente el momento de volver junto a él un día de San José para estar nuevamente unidos.
 Juntos de nuevo por San José Visto así, y tras sufrir un mes atrás su dolorosa pérdida, que nos impidió celebrar como hubiéramos querido esta fecha del centenario, me contento con saber que otra vez juntos, mi padre y mi madre, podrán celebrar el día de San José como solían.
Hoy recibiré la felicitación de mis hijos y puedo mandar por escrito a mis padres mis felicitaciones, todos mis besos, mis abrazos, mis caricias, mis recuerdos más queridos, sabiendo que los recibirán allá en el cielo a la par. Un vacío que he intentado suplir con estas letras.
Desde aquí, gritando muy fuerte para que llegue hasta allí, me uno a su alegría por verse juntos de nuevo diciendo:
¡¡Feliz cumpleaños Mamá, Feliz día del padre, Papá!!
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