Se habla cada día con mayor insistencia de la próxima presentación en los ruedos españoles de Cayetano Rivera Ordóñez, quien, se anuncia simplemente con su nombre, sin utilizar los apellidos de su ancestro torero.
En esto, Cayetano está demostrando una gran dosis de inteligencia. Su hermano Francisco Rivera Ordóñez, se presentó utilizando no uno, si no dos, de los grandes nombres toreros que lleva y, cabe preguntarse ¿cuánto lastre ha significado su nombre en su carrera?.
Todos quienes presencian una corrida con Rivera Ordóñez en el cartel, de alguna manera, miran hacia atrás, hacia Antonio Ordóñez, hacia Dominguín, hacia Paquirri y claro, subconscientemente; esperan encontrar en el torero de hoy, reminiscencias de los que fueron.
Rafi Camino fue una muestra de que, a veces, el peso de un nombre es un lastre difícil de sobrellevar. Su carrera, podríamos decir que, pasó sin pena ni gloria y es que en el fondo, los aficionados esperaban ver en él, más del mítico Paco Camino.
José María Manzanares comenzó con buenos auspicios y, es de esperar que continúe por esa senda, pero también sabe lo que pesa el nombre; en la rueda de prensa que dio en Quito cuando su presentación en Ecuador, fueron muchos los periodistas que lo apuntaron. “El Capea”, también tendrá que lidiar con el fantasma del nombre dejado por su padre.
Tan es cierto que el nombre pesa que, alguien inclusive comentó que el anunciarse en los carteles con el legendario mote de “Joselito”, podría ser un punto en contra de la, entonces naciente, carrera de José Miguel Arroyo.
Cayetano está demostrando, insistimos, inteligencia al anunciarse únicamente con su nombre. No cabe duda de que, en el fondo del subconsciente los aficionados lo vincularán con los monstruos del toreo que tiene en su ancestro, pero; será más fácil deslindarlo de la presión si, se asiste a una plaza a ver torear a “Cayetano” y no a, Cayetano Rivera Ordóñez.
Ese anunciarse solamente con un nombre le permitirá crearse a si mismo, mostrar lo que él lleva dentro, hacerse un nombre propio; iniciar algo por si mismo, sin la gloria del pasado ni el peso que, esa gloria, podría significar en su vida, en su incipiente inicio en el mundo del toro.
Y, mientras él aspira iniciarse en este difícil mundo apenas este año, se rumorea que su hermano y es más que un rumor porque, lo dijo en una entrevista televisiva el propio Francisco Rivera Ordóñez, está pensando ya en el retiro.
¿Se retira porque, como dijo, sus años le pesan?, o quizá, ¿lo hace para dejarle el camino más amplio a su hermano?. Esto último es probable aunque, al no anunciarse con los mismos nombres, no habría mayor problema; especialmente en plazas americanas donde quizá, la mayor parte del público ni siquiera sepa que, están emparentados.
Lo sabremos con el tiempo, por ahora hay que estar a la expectativa de lo que el segundo retoño de Paquirri, el nieto de Antonio Ordóñez y sobrino de Dominguín, sea capaz de hacer en la plaza.