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José A. Esparza 'Euzkito'  
  Perú [ 11/09/2012 ]  
CÓMO DIFERENCIAR FAENAS DE TOROS

Como primer artículo asumiendo mi papel de Corresponsal en el Perú, “me abro de capa” con un artículo con sabor añejo, en el que hablo de faenas presenciadas en Lima, ya hace más de 10 años. La alusión a estas faenas intenta hacer que nuestros lectores peruanos, recuerden momentos especialmente intensos vividos en la bicentenaria plaza de toros de Acho.

Cuando era un niño aficionado, mi gran ilusión era asistir a la plaza, disfrutar del ambiente previo, saludar a los amigos de mi padre, escucharlos hablar de las expectativas de la corrida, y fundamentalmente, que sea una tarde con gran número de orejas cortadas. Anhelaba además que algún matador consiguiera indultar a su toro, porque en esa época yo creía que lo indultaba el torero y no el Presidente de Plaza. En 1977 Alcalde indultó a “Garabato”, de Jaral del Monte,  toreando con Rafael Puga y con Curro Vázquez, vestía traje obispo y oro, y tuvo una faena colosal. Ese mismo año, Manzanares hizo lo propio con un toro de regalo, en la faena más emotiva y coreada en años en la Plaza de Acho. Creía yo entonces, que eso era lo máximo.

Es cierto; un indulto suele ser sinónimo de gran faena, en especial en lo artístico, jaleada de principio a fin, acompañada por música y olés. Un loquerío. Pero a veces, se indultan toros por sus excelentes cualidades pero no las del torero. Hay algunos que a pesar de la gran nobleza del animal, no pueden dominar la bravura de los mismos, y están a merced del toro. Es por ello que las orejas simbólicas -acuérdese que el toro se va completo a los corrales- que se entregan al matador, no siempre las merecen.

Pero también hay otras faenas. Excelentes faenas, no tan artísticas pero no por ello menos toreras. Me refiero a las faenas de lidia. Son faenas que pasan desapercibidas por un grueso sector del público, ése que sólo ve faenas cuando suena la música, ése que sale feliz de la plaza si coreó tandas de molinetes, o pases de rodillas......

Y también existen de las otras, ésas que se dicen de puro valor. Son las faenas en las que el torero se gana el respeto del público por guapo y por majo, por no importarle las fieras embestidas del toro y fajárselo en cada pase. Claro que sí, esas faenas son tan toreras como las otras. Apelando a la memoria de los que me leen, quiero referirme a tres faenas en Acho, más o menos recientes, que sirven de ejemplo de lo que vengo escribiendo.

1.    Faena artística: La que interpretó Enrique Ponce a “Halcón” de Parladé en el año 2000. Fue a mi entender, una faena artística de cabo a rabo, donde el maestro de Chiva dejó claro porqué es quien es en el competitivo mundo de los toros. Suave, relajados los pases, inspirado el torero, nobilísimo el toro, y para los que estuvimos ahí, un regalo para toda la vida. Música desde el tercer muletazo, ligazón, temple y torería. Orejas y rabo.

2.    Faena lidiadora: La excelente faena de Rafael Gastañeta a su primer enemigo de la temporada de 1998. Faena esta en la cual, entendiendo las querencias del animal, el matador lo toreó en el único sitio donde el toro tenía pases: la puerta de toriles. Estuvo en torero inmenso Rafael, haciendo una pelea con el manso y exprimiéndole los pases uno por uno, a base de valor -el toro se defiende en esos terrenos- y de cabeza fría. ¿Tenía faena ese toro? En efecto, pero había que saber dársela, de acuerdo a sus condiciones de lidia.

3.    Faena de Valor: El rabo cortado por Vicente Barrera en 1997. Le he visto mejores faenas, pero el pedazo de arrimón que se pegó el valenciano, frente a un toro con muy malas ideas, creó una obra maestra de entrega y valor, que el Respetable de Acho supo valorar en su real dimensión. El toreo estático, vertical y amanoletado de Barrera, su deseo de llevarse de nuevo el escapulario -lo había ganado el año anterior-, y la bravura del toro, coincidieron para crear esa atmósfera de emoción que sólo se ve en las corridas......

¿Con cuál faena me quedo? Con todas. Son diferentes entre sí. No se pueden comparar. Quiero que el espíritu de estas líneas sea captado por el amigo lector. Los Toros no sólo son las tardes triunfales con orejas por doquier. No salga de la plaza disgustado si en ningún toro sonó la Banda, si en cambio pudo presenciar esas faenas de lidia y de lucha entre el hombre y la fiera. Valorice la labor de los diestros no por las orejas que cortaron, sino por las condiciones de sus enemigos cornúpetas en el ruedo.

Hay faenas carentes de adornos y florituras, pero que emanan el aroma del reto y el peligro. Si no se aprecian tandas de muletazos al compás de un pasodoble, si no hay series interminables de naturales coreados por la multitud, puede ser que sí se observen unos bellos y mandones doblones, o unos pases de pitón a pitón. Ese tipo de lucha con el toro, obligándolo a que se someta a punta de entrega y pundonor, deberá ser siempre ponderada por un buen aficionado.

Otro recuerdo aún más lejano fue el de la última presentación de luces en Acho del maestro Antonio Chenel “Antoñete”. Un toro difícil, complicadísimo, con mucho sentido. Pero el madrileño le hizo un faenón. Un gran sector del público, conversaba, bebía, se distraía mirando a las guapas del tendido. Pero mi padre me decía: “José Antonio, observa, hace años que no se ve una faena como ésta, cállate y aprende lo que es el toreo.” Mucha razón tenía Euzko, esas faenas son para buenos aficionados, se aprende con ellas y se paladean en silencio.

Años más tarde, -qué gran coincidencia- viendo la teleserie Juncal, reviví esos momentos cuando Búfalo, el lustrador de zapatos más aficionado de España, le relata al propio Juncal, cómo vio su actuación en una faena en la Plaza Puerto de Santa María, y cómo su padre le decía: “Niño, a ver si te enteras… de lo que estás viendo. Que lo que estás viendo, no lo vas a ver en tu p… vida”.

Mi buen amigo el arquitecto Fernando Marcet, antes de ser el Corresponsal de OyT, me dijo un buen día: “Para ser torero es necesario las tres C, C de cabeza, C de corazón y C de cojo.....s"

Es verdad, hay faenas cerebrales (lidiadoras), faenas con el corazón (artísticas) y faenas corajudas (con todo el valor). Disfrute usted amigo lector, de todas y cada una de ellas.

 
   
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