Días pasados, cuando las cámaras de TVE nos mostraron las imágenes de la vida actual de Vicente Yángüez El Chano, en ese instante comprendí que este torero ha sufrido su desdicha para darnos su más bella lección. Me cautivó la sonrisa del torero, su actitud ante su actual vida, su convencimiento al respecto de su propia existencia; pero ante todo, me subyugó su convicción de que, andar, seguirá siendo posible.

El Chano nos da lecciones
Queda clarísimo que, en la vida, cada cual, para bien o para mal, ocupamos un puesto en la vida; nuestra existencia, la de todos, tiene un sentido, un porque, una forma de expresarnos que, sin pretenderlo, como le sucederá a El Chano, ayudará a mucha gente. Todo aquel que tenga sensibilidad como ser humano, la vida de El Chano nos servirá como acicate para seguir viviendo y, ante todo, dándole gracias a Dios por todas las bendiciones que recibimos.
Andamos con nuestras piernas y, todavía nos quejamos; El Chano, sin poder andar, ha sido capaz de sonreír como nadie. Lógicamente, hablar de su pronóstico sigue siendo complicado; será el tiempo el que nos dirá su última palabra; pero yo si digo que, tras ver la actitud del torero, sin duda alguna, este hombre, para dicha suya, volverá andar, está clarísimo. Confieso que quedé impresionado y así se lo quiero contar al mundo. Tras ver la forma apasionada con la que ahora vive El Chano y, lo que es mejor, su afán de superación, ¿quién habla de desdichas? El que lo haga, sin duda, vivirá en pecado mortal.
Desde estas páginas, ante todo, quiero mostrarle a El Chano mi profunda admiración, mi respeto, mi cariño más sincero porque, tras comprobar su estado anímico según está su cuerpo, es digno del asombro más grande por parte de todos. Junto a este torero no cabe la pena, ni el desánimo y mucho menos la desolación, sencillamente, porque El Chano ha sido capaz de darle fuerzas a Vicente Yángüez para seguir en ese duro camino que le ha planteado la vida que, sin duda, saldrá triunfador como tantas veces lo hiciera con los palos dentro de una plaza de toros.
Ánimo, torero. Que ese sueño que ahora te alimenta, muy pronto se convierta en la bella realidad que añoras y anhelas; de tu parte, como dijiste, ningún esfuerzo quedará por hacer. Ahora, como te digo, Vicente, El Chano es pura lección para la humanidad. Que Dios te acompañe en esa lucha por volver a la vida.