Cada día suenan más nombres para los carteles de la parodia de Feria de Quito de este año; ahora que, bastará saber cuántos de esos nombres de altísimo nivel se caerán de los carteles antes de la celebración del amago de feria y ante todo, cuántos han confirmado, realmente, su asistencia.
Algunos de los que se mencionan pagaron ya un alto, altísimo precio, por su presencia en Quito el año pasado y sería inconcebible que se arriesguen a presentarse en la capital ecuatoriana para volver a pasar por problemas como los vividos.
Se podría decir que Enrique Ponce está ya por encima “del bien y del mal” y quizá su larguísima trayectoria, sus innumerables triunfos y todo lo que el nombre del valenciano significa en el mundo del toro le sirvan de coraza y logre que, de todos, sea el que menos mal parado quede de arriesgarse a formar parte del cartel de la, un día llamada “Feria”, Jesús del Gran Poder.
Nos apenaría mucho que, el empeño; (lastimosamente inútil) de recuperar la Fiesta en Quito, volviera a ser fuente de malos ratos para Sebastián Castella y es que, aún tenemos presente todo lo malo que de él se dijo, el año anterior.
Es de temerse que David Fandila, “El Fandi” pase por el mismo “vía crucis” porque, son muchos los sectores de la fiesta que consideran que, prestarse a estos amagos de corrida, hacen más daño que bien a la fiesta brava y quienes piensan de esta manera, son luego realmente cáusticos a la hora de referirse a toreros que, se prestan para las farsas taurinas que se realizan en Quito.
Si El “Cordobés” e Iván Fandiño realmente vienen a la capital ecuatoriana, sin duda recibirán su dosis de “puyazos” de la prensa especializada, como ocurrió con todos los matadores que se prestaron a estar en los carteles el año pasado.
Juan José Padilla podría salir algo mejor parado que los otros porque, tras su heroica reaparición en los ruedos, está en estado de gracia y ahora, se le ven cualidades y valores que antes no se le veían.
Quedará por ver el costo que su asistencia a los festejos decembrinos, puede significarles a los dos rejoneadores, el mago del arte de Marialba, Pablo Hermoso de Mendoza y la joven promesa Manuel Manzanares.
Realmente nos daría mucha pena que, todos estos toreros tuvieran que sufrir los ataques realmente virulentos que ya vivieron el año anterior algunos de los mencionados.
Y esto ante todo porque estamos convencidos de que los taurinos que defendemos la pureza del rito que es la fiesta brava, aún esperamos que la Empresa quiteña que, por tantos años a obtenido importantes ganancias de la feria Jesús del Gran Poder, tome el coraje necesario para acomodarse a lo que exigen las circunstancias y lanzarse con afición y valentía a la construcción de una nueva plaza en el Cantón Mejía (a escasos 45 minutos de Quito) donde se pueden realizar corridas íntegras.
La afición quiteña ha apostado siempre por la Empresa y esto se comprobaba cada año cuando los abonos salían a la venta. Esto era siempre, mucho antes de tener carteles y los aficionados los compraban, confiando siempre en la gestión de los empresarios, sin dudar nunca.
Nos atrevemos a decir que, de darse una feria con todas las de la ley, en una plaza en el cantón Mejía, el público asistiría con la misma devoción con que lo hizo siempre a la plaza de Iñaquito.
Teníamos la esperanza de ver a la Empresa apostando por su público siquiera fuera como retribución a la fidelidad sin límites de los aficionados que, año tras año llenaban la plaza.
Nos imaginamos que la construcción de una plaza de toros, moderna, con más aforo que la de Iñaquito que se estaba quedando corta y, quizá con la capacidad de ser de uso múltiple; debe tomar más tiempo que el que queda de aquí, a la celebración de lo que sea que se de ahora mismo en la plaza de Quito; pero, tenemos la seguridad de que si se realiza el ruedo y se acomoda a la afición en graderíos portátiles, se llenaría la plaza; más si realmente los carteles son de la magnitud de los que se vienen anunciando.
Pero, es de temerse que todo esto sea un sueño y que duda queda de que “los sueños, sueños son”