Así rezaba, y así reza, un slogan que cierra las comunicaciones de un periodista taurino mexicano. Seguro que los lectores de esa parte de América conocen de sobra el dicho y al personaje que lo usa. El dicho completo, como para aseverar su credibilidad, es: ¡¡Dígase la verdad… aunque sea motivo de escándalo!!.

A este periodista, José Mata, le gusta presumir de la verdad mientras miente
En OyT, donde nos sentimos orgullosos de decir la verdad, acogimos en su día al firmante, José Mata, y su citada coletilla al ser coincidente con nuestro ideario, la aceptamos de buena gana. Creíamos que no podía ser mal embajador para repartir verdades quien tenía el atrevimiento de envolverse con esa cita en su firma.
Pasaron los años, ya no está con nosotros, y lo que creímos cierto sabemos que es totalmente falso. No tiene ningún rubor en proclamar su coletilla pero no se exige el compromiso.
La razón de su salida de esta casa vino dada por la dualidad que ejercía como periodista y apoderado, haciendo que chirrearan ambas competencias. Al tiempo, abusaba de esta plataforma para amplificar la información de su torero. Pasó un tiempo para, tras indicarle nuestra disconformidad reiteradamente, se le exigiera que eligiera camino. Nunca aceptó que fuera apoderado y lo negó tantas veces como se le preguntó, afirmando que solo era como ayuda a un amigo. Mentía.
En nuestras páginas, en la sección Mano a Mano, habla ahora Guillermo Martínez, su torero. Queda claro, clarísimo, que sí ejercía de apoderado. Y el tradicional apretón de manos que suelen sellar esas relaciones a él no le bastó, ya que precisó contrato ante notario que amarrara esa relación de apoderado y poderdante. Lo cuenta muy claro el torero y resulta convincente su exposición.
Tan relevante es la atadura, que el torero ha tenido que sacrificar su carrera para no incurrir en manifiesta ilegalidad. Apartado en los últimos tiempos de su carrera profesional, cuando antes teníamos información de él cada día, tuvimos la curiosidad de saber de su vida. Una gran sorpresa nos esperaba: Siempre supimos que ejercía de apoderado el Sr. Mata pero nunca que tuviera tan atada e indiscutida la relación con su poderdante. Una mentira más del ínclito Mata.
Por qué lo negaba, por qué nos hacía creer de la bondad de sus acciones, eso puede que sea algo patológico. Es legítimo ser apoderado, es legítimo establecer un contrato, a pesar de no ser lo más habitual en este mundillo, lo que no es legítimo es mantener engañada a la dirección y a todo Opinionytoros durante tanto tiempo. Testigos hay muchos.

Guillermo Martínez presa de sus formas y nosotros de su engaño. ¿Por eso se ríe?
Como nos relata el torero durante su presencia en España, estuvieron en mi casa, y allí ante un nutrido grupo de compañeros y amigos, tuve ocasión de decirle que esa dualidad no era compatible en OyT, que cercenaba nuestra credibilidad y la suya. Le dio igual, mantuvo delante de todos que era un apoyo y no un apoderamiento. Estaba claro que nuestra credibilidad se veía afectada, pero está aún más claro que la suya la tenía perdida por completo. Es más, seguiría firmando con la leyenda de ‘Dígase la verdad… aunque sea motivo de escándalo’.
Por suerte ya no tenemos en nuestras filas a quien de esa forma tan artera nos engañaba a todos, dirección, compañeros y lectores, pero resulta tremendamente patético seguir, al día de hoy lo sigue haciendo, manteniendo esa famosa coletilla en sus escritos. Una persona que miente a tantos no puede presumir de decir las verdades. Surge inevitable la pregunta ¿Cuántas mentiras más pueden esconder sus actuaciones?
A Guillermo Martínez le deseamos todo lo mejor en su vuelta a la actividad profesional. Fue víctima de alguien que soñaba que poniéndole arriba luego nadie le iba a quitar el beneficio, pero lo hizo engañándonos a muchos mientras seguía presumiendo de la etiqueta de verdadero. Las condiciones del contrato no las discutimos ni entramos en lo que se puede deducir de las palabras del torero tapatío, pero no podemos dejar pasar el sentimiento de rabia y frustración que nos produce el saber que quien con nosotros convivía nos tenía engañados, y de qué manera, a todos. Los engaños posteriores que se sucedieron, no eran nada mas que la declaración de una forma de ser que hoy, al menos, nos resarcimos contándoselo a nuestros lectores.
Si malo fue mantener las dos funciones, por lo que fue recriminado en reiteradas ocasiones, peor fue ocultar la verdad para que no fuera motivo de escándalo. Permíteme Pepe que por esta vez sea yo quien puede usar de forma cierta tu coletilla:
¡¡Dígase la verdad… aunque sea motivo de escándalo!!