Si de conseguir éxitos se trata, el claro ejemplo de ello se llama Juan José Padilla. Rara es la tarde en que el diestro de Jerez no sale a hombros de todas las plazas. Cualquiera tiene derecho en alegrarse por los logros de este hombre puesto que, su carrera, plagada de una dignidad, heroicidad y verdad incuestionables, veinte años más tarde y “gracias” a la desdicha de su percance en Zaragoza, el taurinismo le ha permitido sentarse en el banquete del medio toro y la gran mentira.

Así empezó la temporada, su reaparición, y ahí sigue triunfando
Seguramente, los empresarios, sabedores del morbo que de cara al aficionado pudiera representar la figura de Juan José Padilla y, a su vez, siendo cabecera de cartel para sus compañeros, les ha venido a todos como anillo al dedo para el montaje de los carteles de las figuras. Abre plaza, dirían los taurinos, no molesta y para colmo –pensamiento de los taurinos- dada su carencia física, dudamos que triunfe. Y les ha salido el tiro por la culata.
Mientras un tal Curro Vázquez, -qué pena de tipo, con lo buen torero que era y los toros de verdad que mataba- forma líos tremendos en las mañanas de los sorteos para “defender” a sus poderdantes -a Cayetano no lo salva ya ni la caridad cristiana- mientras todo eso ocurre, Juan José Padilla, en los ruedos, los está poniendo a todos contras las cuerdas. Veremos que hacen con este hombre en la próxima temporada. Le trajeron de convidado de piedra y se está erigiendo triunfador absoluto de la temporada.
Un hombre cabal, un tío auténtico, un ciclón imparable llamado Juan José Padilla ha puesto al descubierto la gran mentira y el fraude horrible de cada tarde cuando aparecen las figuras. Hasta ahora no teníamos un parámetro para comprobarlo.
Ahora, con Padilla, un hombre con un solo ojo, pero con dos cojones inconmensurables, ha puesto a todos contra las cuerdas; tiene a las figuras arrinconadas y, repito, dudo que al año que viene le permitan nada; Padilla les ha “engañado” a todos. El taurinismo le contrató como hombre de paja, para que no molestara y, las pruebas son evidentes; triunfos por doquier todas las tardes.
Este hombre, como se ha comprobado, les ha destapado todas las mentiras del medio toro; los taurinos, el contratarle, se han descubierto ellos mismos. No saben lo que han hecho. ¿Qué clase de toros matan las figuras que, un hombre, Juan José Padilla, con visión en un solo ojo es capaz de triunfar más que nadie?
Fijémonos en la grandeza de este hombre. Un dato, cualquiera de nosotros, sin tener que lidiar y matar un toro, tapémonos un ojo, intentemos coger un vaso de agua sobre una mesa y comprobaremos nuestras limitaciones.
Y Padilla mata toros, los banderillea, los lidia y sale triunfador todas las tardes. A Juan José Padilla se le puede perdonar todo; a los demás, absolutamente nada. ¿Qué clase de toros lidian El Juli, Ponce, Perera, Manzanares, Morante y sus adláteres? Padilla lo ha demostrado todo. ¿Quieren más datos?