S.I.- De ayer a hoy hemos mejorado, pero antes de nada digamos que ha sido muy poco, casi nada.
Mejoró un poco la asistencia, con alguna docena mas que ayer en los tendidos. Mejoró el ganado, ya que los de hoy carecieron de la mansedumbre de los de ayer, pero… por contra nos trajeron la flojera. Mejoró la terna, pero no como para tirar cohetes. Mejoramos, como ven, pero muy poco.
La ganadería al ser procedencia Domecq ya aparenta, al menos, una condición más sumisa y nobletona y eso permite que los toreros se pongan más bonitos. No es poco, no crean, hace crecer las esperanzas entre los asistentes.
Y eso que empezamos mal, muy mal. El primero era un toro regordío en demasía y se notó ya de salida, no podría. Y claro que no podría… ni andar. Se empeño el presidente en mantenerlo en el ruedo cuando era visible su incapacidad para moverse, pues si lo hacía caía. Lo mantuvo ante una bronca monumental y eso impidió que el confirmante, Esaú Fernández, pudiera ganarse el favor de la gente, que estaba por la protesta. Al siguiente ya no hizo falta protestarlo mucho, en cuanto dobló las manos un par de veces, al corral. Debutaba Florito en la feria.

El momento que más mejoró la tarde de ayer
Uceda Leal tuvo en sus manos un estoque y con él convirtió los pitos en palmas. La estocada a su primero, el sobrero de Yerbabuena, de muy buena ejecución, tuvo también el acierto de la colocación. Ahí sonó fuerte la ovación de la tarde y, hasta ahora, de la feria. Con las telas estuvo sobrio y elegante en su quehacer pero demasiado limitado dadas las condiciones de los bovinos que al menor descuido se caían. Menuda mejora con relación a los infames pinchazos y espadazos de ayer.
David Mora estuvo entregado y valiente como en él es habitual, pero también empieza a ser habitual que a sus trasteos les falte estructura y se deslicen por las posturas y los intentos. Quiere a toda costa hacer lo que piensa y quiere y luego los toros se encargan de irlo deshaciendo. No le favorece ese empeño, mejor sería adaptarse algo, aunque solo sea algo, a las características del toro. Recibe de capote, a modo de ejemplo, y persigue al toro por todos los terrenos para darle verónicas a pies juntos. Loable es el intento, pero es mejor estructurar lo que ha de hacerse. Aunque nosotros lo veamos así el puede verlo de distinta manera y allá él con sus maneras. Una de las mejoras habidas es, por supuesto, la entrega y el valor de Mora.
El confirmante, Esaú Fernández, se fue a la puerta de chiqueros en sus dos toros y eso ya representa una mejora con la menor voluntad del confirmante de ayer, pero luego todo se perdió en la nada. El primero ni pasaba el pobrecito y el segundo, descastado él, no le prestaba mucha atención. Bullía este torero, que nos recuerda físicamente a Jesulín, pero ni había agua ni él parece que dispusiera del cubo adecuado para sacarla.
Ya ven que sí hubo mejoras pero insuficientes para el dolor de cabeza que se tiene en la plaza, por aburrimiento y calor, hace falta mucho más para salir del letargo. Seguro que mañana lo logran los que vayan al festejo de rejones. Que se cumpla el deseo y que lo pasen bien.