Así se llama un torero, un buen torero ecuatoriano. Sí señores, buenos toreros no solo existen en España o Francia, o Colombia, donde va a decir adiós el maestro Rincón; buenos toreros puede haberlos, y los hay, en otras latitudes y de otras nacionalidades también.
Hoy hace justo una semana que Guillermo Albán actuó en Las Ventas de Madrid, la llamada corrida del día de la Hispanidad. Era el representante de esos países hispanos que heredaron nuestra lengua, nuestra cultura y también nuestra fiesta. Un hueco en el cartel que debería de hacerse más a menudo, pues existen toreros hispanos que merecen mayores oportunidades para brillar en España, que es a la postre donde se celebra la exposición, podríamos decir el campeonato mundial, de las cualidades y calidades de los toreros. Al margen injusticias, que las hay, España es el espejo mundial de la Fiesta.
Albán demostró varias cosas con la pésima corrida lidiada en el albero venteño. Con él se atisbaron distintas intervenciones en quites, -no desperdició ni uno- cuando ya tan ayunos estamos de ellos; esfuerzo y disposición para sacar de aquellos inútiles astados cuanto tenían, pero también calidad y armonía en sus formas toreras. Vamos, que vimos un torero cuajado, a pesar de sus no muchas intervenciones, con buen gusto a la hora de interpretar con capote y muleta, además de entrega a la hora de entrar a matar. Cabe destacar un quite por gaoneras exponiendo al límite (sufrió una tremenda voltereta) que si las hace otro sale en todos los medios de difusión.
Esas formas y condiciones le avalan para torear más tardes y en mejores carteles en España y por ello hoy nos acordamos de él. Como tantas veces decimos en OyT, aquí no solo tienen sitio las figuras. Muchos lectores nos reprochan que se le esté dando tanto sitio a José Tomás, siendo como es, y ha sido, la noticia taurina del año, pero no es menos cierto que además de cumplir con nuestro deber de informar y de escribir de la actualidad, aquí siempre hay sitio para otros toreros que en otros medios solo aparecen en las reseñas de festejos... y eso, cuando torean, que es mas bien poco.
Guillermo Albán merece nuestro respeto y también nuestro reconocimiento como buen torero que es. Es hora de hacer justicia y difundir su buena actuación de hace una semana en la cátedra del toreo. Pero, además, de congratularnos por su presencia en los carteles de la próxima feria de Jesús del Gran Poder de su tierra en Ecuador, Quito. Allí tendrá ocasión de volver a encontrarse con su público quiteño, tras estar ausente en la feria anterior por desavenencias con la empresa, que en esta feria se han podido salvar.
Pero esa ocasión será de auténtico brillo, de lo que nos alegramos como no podía ser de otro modo, pues estará en dos carteles, iba a decir en dos tardes que allí no son al celebrarse los festejos a las 12 del medio día, con lo más granado del escalafón de figuras. Ponce, El Juli, Castella y Perera serán quienes hagan el paseíllo con él. Una oportunidad de enfrentar ganado de garantías que, sin lugar a dudas, le permitirá dar la medida de sus cualidades, al tiempo de acreditar lo injusto de un manipulado escalafón. Con toros de los llamados de garantías son muchos mas los llamados a triunfar. Después, al volver al circuito de los desheredados, es cuando maléficamente se les achacará que no triunfan.
Damos fe. Si en la corrida del 12 de octubre en Madrid, hubieran estado los que ahora van a hacer el paseíllo con él en Quito, tampoco hubieran ni salido en hombros ni paseado ningún trofeo; la diferencia estriba en que nadie los manda al circuito del toro duro o inservible. Ahora en Quito, en igualdad de condiciones, Albán puede demostrar estar al nivel que atesoran las máximas figuras. Al tiempo.
Dicho de otro modo, nos alegra que un buen torero pueda mostrar sus condiciones toreras en las mismas, y mínimas, condiciones que lo hacen quienes ostentan el título de figuras. Una forma de hacerle justicia en su tierra por su denodado esfuerzo en abrirse paso en España con “lo que le echen”. Nos alegramos por él y también por la repercusión de que esos triunfos puedan llevarle a ocupar mejores puestos en la torería mundial.