Terminó la controvertida temporada de celebración de los setenta y cinco años en Bogotá. Como resumen general decir que se rompió el idilio de la Corporación y la afición, que había llegado a su punto máximo en la temporada de verano del año anterior, por lo bien que se estaban haciendo las cosas, pero la relación se empezó a resquebrajar con el anuncio de los carteles de la temporada por allá en octubre y ya en febrero presenta síntomas de alejamiento.
Faltaron más figuras de renombre, Ponce, que había venido otros años, esta vez no vino, el mismo Castella que había sido revelación en España no estuvo, se barajó el nombre de Hermoso de Mendoza y al final no se pudo, Morante… tampoco, anunciaron a los toros triunfadores de la temporada pasada en un cartel sin entidad, lo que exasperó al público, se apostó por Mary Paz Vega y no salió la apuesta y muchos carteles no tenían la categoría que exige la afición de la Santamaría y los precios que se pagan por ellos. Los mano a mano salvaban la papeleta. La Corporación que regenta la plaza no pudo superar el punto alto que siempre tuvieron sus carteles en años anteriores y esto se dio preciso en la celebración de los setenta y cinco años de la plaza, con lo que se había creado mucha ilusión para tener una temporada por todo lo alto. Ocurrió lo mismo que en la celebración de la feria número cincuenta de Manizales en la que los carteles no fueron tan buenos como los de la temporada 2004 o la del 2006, parece un mal fario, que cuando hay una efeméride importante, combinar carteles importantes se vuelve más difícil que lo normal.
Muy preocupante que la plaza no se llenó en ninguna tarde de las de enero y febrero, ni Rincón con “El Cid”, ni “El Juli”, siquiera rozaron el lleno, la constante fueron los tres cuartos de plaza con figuras en el cartel y la media plaza en las otras tardes, ¿se acaba la afición? ¿los precios son muy altos?. Tuvieron que estar Rincón y “El Juli” juntos en diciembre para un lleno de bote en bote.
En el tema ganadero se pasó apenas raspando, se mejoró el nivel del año anterior, que fue muy bajo, pero todavía no se llega a un punto alto, se nada en medianías. Destacar la presentación de dos corridas, la de Mondoñedo y la de Juan Bernardo Caicedo, toros – toros, así se debe venir a la Santamaría. Lo de Armerías merece volver y puede ser ya en corrida, Mondoñedo bajó y preocupa que algunos de sus toros cantaran la gallina de manera descarada, eso no pasaba antes, aunque esta ganadería siempre genera interés, lo de Agualuna muy descastadito y confirma el axioma de que corrida con figuras son corridas derrengadas de remos, las de Agualuna y El Paraíso rodaron por el suelo. A las figuras las quisiéramos haciéndoles frente a los toros y no cuidándolos para que no se caigan Lo de Juan Bernardo Caicedo aparte de bien presentada mejoró respecto al año pasado pero aún no llega al nivel de sus primeros años. La de Orbes buena, podría también tener oportunidad con los de a pie, “El Paraíso” ratificando su comerciabilidad, desrazadita y bondadosita y la de Ambaló de diciembre muy, pero muy justita de todo.
Los toreros
Los que pasan: Rotundo triunfador y con un aprobado altísimo, el colombiano Ramses, que dio una lección de cómo debe venir un torero a Bogotá. Hay que darle muchas tardes para que tengamos otro torero importante en Colombia. “El Cid” se reencontró consigo mismo en Bogotá y dio los muletazos más rotundos de la temporada. Rincón esta en un momento inmejorable, en su punto justo, en sazón, en total maestría. A estos dos últimos sería bueno verlos con toros más importantes.
Pasan sin holguras: “El Juli” no tuvo toros para lucirse, aunque siempre lo intenta. Su nombre igual genera expectativa y es bien recibido. Paco Perlaza no puede volver a dejar pasar otra oportunidad de triunfar en Bogotá, sino es la suerte es por la espada, está con sitio pero ya es hora de un triunfo fuerte en la capital. Encabo es un torero serio y honesto, pero si vienen las figuras se quedaría sin cupo, si vuelve a tener una buena temporada europea bienvenido por su profesionalismo, pero es como un vino seco, como que le falta romper.
Los que no pasan: Ya es suficiente lo de Finito, un torero desganado, que torea cuando quiere y que exaspera al publico con mucha facilidad, Cristóbal Pardo también se demorará en volver a la Santamaría, parecía que tenía ya un rodaje importante para poder con todo tipo de toros pero no fue así, además se enfrentó con un sector del público. Serafín Marín vino también desganado y en Bogotá eso no se perdona. Mary Paz Vega le dio la razón a todos sus críticos, los toreros que vienen a la Santamaría lo deben justificar en su temporada europea o americana y Mary Paz no había hecho méritos para estar anunciada en la primera plaza del país, fue una apuesta mediática que no salió bien.
En el capitulo novilleril a José Luis Robayo le faltó decisión para lograr un triunfo importante y haberse ganado una alternativa con cartel fuerte, si no vuelve a dejar pasar esas oportunidades de triunfo puede ocupar algunos puestos en las ferias y debe mejorar en banderillas si quiere explotar la entrada en ese tipo de carteles. Victoriano Garcia tuvo una metamorfosis de Agosto a Enero, pero desafortunadamente para mal, no le vimos la misma decisión de la temporada de verano, y bien difícil que es tener una oportunidad en la Santamaría y el cupo del joven Pinar bien lo pudo ocupar un colombiano, otra apuesta que no salió.
La corrida de rejones tiene ya hueco ganado en la temporada, tiene su público propio, la gente disfruta con los montados y los rejoneadores se sienten bien en Bogotá. Todo se aplaude. No se si sea descabellado pensar en dar esta corrida fuera de abono porque igual viene mucha gente que no asiste a las corridas regulares y hay algunos aficionados que no ven con buenos ojos que se incluya en el abono. Si se pudiera traer a Pablo Hermoso se podría valorar en su real medida lo que hemos visto con Cartagena, Ventura, Piraquive, Restrepo y demás rejoneadores vistos en los últimos años.
Los subalternos en muy buen nivel, tanto a pie como a caballo. Muy bien Ricardo Santana, “El Piña” se volvió ya un referente por su capacidad lidiadora y su profesionalismo. Hernando Franco, muy querido por la plaza, no destacó tanto en banderillas pero va ganado mucho con el capote. Anderson Murillo es un maestro de la vara, Rogelio Cerquera estuvo certerísimo y Rafael Torres colocó también buenas varas. También estuvieron bien Jaime Devia y Procuna.
La presidencia estuvo mejor que el año anterior pero eso si, es necesario que ajusten su reloj porque hay muchos avisos que no sonaron cuando debieron sonar y en el capítulo de rejones siguen habiendo vacíos de criterio.
En resumen el balance para la empresa no es positivo. Se deben corregir muchas cosas para volver a seducir a la afición y para lo que viene, si se cumple el axioma de que los carteles en nuestro país son mejores cuando no hay celebraciones especiales y según lo que ha expresado la empresa, reconociendo los errores que cometieron, la temporada venidera estará mejor rematada, por lo menos en papel.
Y mientras esto ocurre, cuéntenos amigo aficionado, usted que opina.