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Alfonso Navalón  
  entrevista de Pla Ventura [ 03/12/2004 ]  
NAVALÓN, EL GRANDE

En el periodismo taurino, sin lugar a dudas, la entrevista soñada por cualquier medio, es aquella en que puedas conversar con un hombre que venda sus verdades y, nadie como Alfonso Navalón para desvelar secretos, para conocer al toro y, por encima de todo, para defender al primero que debería ser defendido y que nadie repara en él: EL AFICIONADO.
 
Ahora, con estas líneas, queremos rendirle gratitud a Navalón porque, su pluma, para suerte nuestra, ha sido el estandarte hermoso que, en nuestra sección de debate, aquella que titulamos DIVISIÓN DE OPINIONES, para tal fin, hemos contado con Alfonso Navalón que, por el precio de su amistad, no dudó en poner su talento y su pluma al servicio nuestro, por ello, al servicio de nuestros lectores aficionados. (que, sin lugar a dudas, han celebrado con gozo desmedido).
 
Marcó historia en el periodismo taurino. Odiado y amado, todo a la vez, pero a nadie le resultó indiferente. Vendía sus verdades y, lo que es mejor, sabía de toros más que nadie. Le odiaban los que no eran capaces de seguirle, como tampoco de entenderle; le amaban los aficionados porque, con su pluma, comprendían la verdad de la fiesta. Posiblemente, Alfonso Navalón, de haber vivido en otra época, hubiera resplandecido muchísimo más. Pero le tocó lidiar, casi en solitario, el toro de la verdad. Y, en los tiempos que corremos, la verdad, algo tan mágico y tan bello, queda opacada por el maldito dinero. Navalón resultó ser fiel a su estirpe; a sus ideas y sus convicciones, algo que promulgaba en sus crónicas y actitudes. De haber actuado de otro modo, con toda seguridad, sus logros hubieran sido otros, obviamente; pero, del mismo modo, jamás hubiera calado, como lo hizo, en el sentir de todos los aficionados que, en resumidas cuentas, son los que le apoyaron durante toda la vida. Alfonso era, para los aficionados, el buque insignia, el abanderado de la verdad y, ahora, con el tiempo pasado, no me cabe rubor en confesar que, de no haber cerrado el diario Pueblo de Madrid, todo hubiera cambiado.

En el devenir de los tiempos, con las nuevas tecnologías sobre nuestras espaldas, qué lejos quedaba para Navalón que, ahora mismo, su página Web, www.alfonsonavalon.com, fuera la más leída por los aficionados; ni él mismo hubiera llegado a pensar en semejante milagro. Apartado de los medios de papel, Alfonso Navalón, al cabo de la calle de todas las cuestiones del periodismo, por puro romanticismo, sigue siendo el estandarte donde los aficionados a los toros y a la verdad, quieren aferrarse.

-         ¿Pensaba usted, maestro, que su faceta como escritor taurino, vararía escribiendo en una revista cibernética?
-         De ninguna manera. Convengamos que, las nuevas tecnologías nos han invadido y, no existe más remedio que adaptarnos a ellas. En esa mi página, como explicas, según nos dicen las estadísticas, son cientos de miles los aficionados que nos visitan desde cualquier parte del mundo, por ello, en mi otoño dorado, tengo derecho a sentirme feliz por este logro.
-         Usted, maestro, que ya no concede entrevistas -algo que nunca le gustó porque, usted siempre decía que, el importante era el torero- como le digo, es un honor para nosotros que, en nuestra nueva 
www.opinionytoros.com nos haya concedido el doble honor, después de regalarnos el tema de debate, de conversar con nosotros de tantos temas de la vida. ¿Cómo entiende ahora el momento de la fiesta?
-         Está ocurriendo, desdichadamente, todo lo que yo vaticiné hace treinta años y, eso es lamentable. Yo vislumbraba esta desdicha de ahora mismo; lo dije y, me tomaron por loco. Ahora, de forma lamentable para la fiesta, todos me dan la razón pero, ahora ya es tarde.
-         Su respuesta, señor Navalón, es lo de más catastrofista. Siendo así, ¿qué futuro nos espera?
-         A este paso, dentro de otros treinta años  -y yo no lo veré- apenas quedará un reducto de esta fiesta que, como te digo, será un recuerdo de una fiesta hermosa que conocimos y que, los propios protagonistas, se la cargaron sin piedad.
-         O sea que, según usted, los ecologistas y toda esta gente, apenas son un peligro para los toros, ¿verdad?
-         Lamentablemente, los grandes enemigos de la fiesta están dentro de la misma; ahí tienes las pruebas; las peores puñaladas se le han asestado desde los despachos taurinos. De este modo, nada tenemos que temer que venga desde afuera. Han sido, los propios taurinos los que se han cargado la fiesta más bella del mundo.
-         ¿Por qué no acude la gente a los toros?
-         Porque no interesa a nadie lo que hacen dentro de los ruedos. Salvo Madrid y Sevilla, como actos de relevancia social que nada tienen que ver con los toros y que la gente acude para que les vean, en el resto de las plazas, salvo el día del patrón del pueblo, apenas nadie va a los toros. A lo largo de la temporada hemos visto en muchísimas ocasiones en que, carteles con toreros que torean todos los días y que han congregado a mil personas de pago. Todo esto quiere decir que, la fiesta actual, el montaje de ahora mismo, no interesa a nadie; ahí están los resultados.
-         Pobres empresarios que montan las corridas y no acude nadie, ¿verdad?
-         De pobres, nada; no conozco ningún empresario pobre. Ocurre que, en este tipo de festejos, es decir, en la gran mayoría, a los toreros se les contenta con los gastos y, eso sí, la promesa de volver al año que viene a ver si tenemos más suerte. Salvo Enrique Ponce, a los demás, se les arregla con lo que haya.
-         Recuerdo que, hace más de veinte años, usted ya me hablaba de estas miserias y, por lo que puedo comprobar, la cosa, de forma miserable, sigue en aumento. ¿A dónde vamos a parar, maestro Navalón?
-         Vamos, mejor dicho, hemos llegado ya a la degeneración total de la fiesta y, por esa razón, pasa todo cuanto ocurre. Este año, como una prueba más, el triunfador de Madrid, Matías Tejela, en muchos sitios no congregó a nadie y, eso, sólo va en detrimento de su persona que, puede acabar el año y, llevarse -como así ocurrirá- la mayor sorpresa del mundo; es decir, caerse de espaldas cuando le presenten las cuentas. Hace veinticinco años, por citar una fecha, cualquier torero, triunfaba en Madrid y se compraba dos fincas en un rato. Para que te hagas una idea, Pepe Luis Vázquez Silva, en su etapa de novillero se compró una finca. Ahora mismo, algunos toreros, de lo que torean todos los días, tras haber toreado trescientas corridas de toros, todavía no han podido pagar las deudas contraídas.
-         En esta temporada que ha terminado, maestro, han comentado de un torero que, el pasado año, tras haber toreado cuarenta corridas de toros, apenas le quedó para comprarse un cochecito pequeño. Vaya injusticias, ¿verdad?
-         Si, pero es lo que ellos se han buscado. ¿Quién defiende la dignidad de los toreros? Nadie. Por tanto, allá ellos que tienen que vivir con sus miserias mientras que, los organizadores, como antes te decía, están todos ricos.
-         ¿Es posible, maestro que, el mal de todo cuanto apuntamos se deba a que, los toreros, genéricamente, apenas tienen ambición?
-         No tienen ninguna, que no es lo mismo. Ahí tienes, por citarte a uno de los que son novedad, a Manzanares hijo que, con menos valor que un monaguillo, le está pasando peor que a su padre; se pasan la vida apuntando y no disparan jamás. Fíjate como está el panorama que, a lo largo de la temporada, digamos que, lo más emotivo lo ha llevado a cabo El Cid, con eso, está dicho todo.
-         Al margen de todo, maestro, en los tiempos que corremos, ¿qué torero piensa usted que puede cuajar en figura?
-         Hombre, en lo que hoy conocemos como figura, la verdad es que lo puede ser cualquiera. Otra cosa es que sea un torero como Dios manda. Me quedo, de todo lo que tenemos en la actualidad, con Salvador Vega; tiene madera para ser un torero importante. Esperemos que no le falle el valor puesto que, si continúa en esa línea, será de los pocos que salvarán este caos tremendo que reina ahora mismo.
-         Y al margen de las condiciones que usted apunta sobre Salvador Vega -las que suscribo por completo-, el pasado año, el tal Vega, tuvo los cojones de denunciar de forma pública a la empresa Chopera porque, según el torero, tras torear y triunfar, le dieron una miseria. ¿Qué pensó usted de semejante actitud del chico?
-         Me quité el sombrero ante dicha actitud porque, justamente, eso es lo que hace falta en los toros; dignidad y, la misma, sólo puede venir por las manos y sentidos de los protagonistas; eso sí, mientras los toreros quieran ejercer de criados de los empresarios, ahí tienen los resultados de sus actuaciones. Hay que felicitar a Salvador Vega puesto que, ya viste, cuando un torero interesa, como es su caso, aunque se ponga rebelde, le tienen que escuchar y, este año, a pesar de todo, ha sido escuchado. Mira cómo está el toreo que, acciones como la de este chico, para encontrar una similar, nos tenemos que remontar a los años ochenta, cuando El Inclusero se rebeló contra Chopera. Ahora, los toreros, todos quieren tener un amo y, así les va.
-         Hablemos de algo gratificante, maestro; por ejemplo, de su libro, “Viaje a los toros del sol”, ese libro que, desde hace veinticinco años, está siendo libro de texto en la universidad de París. ¿Es verdad que van a volverlo a editar?
-         Efectivamente. Sin jactancias ni vanidades, me temo que es el libro de mayor éxito de toda la bibliografía taurina. Por ejemplo, para que te hagas una idea, el pasado año, en una librería de Madrid, un ejemplar que quedaba, lo vendieron por cinco mil duros de los de antes.
-         Como todos sabemos, señor Navalón, tiene usted un programa de televisión en Salamanca y, en uno de sus espacios, cosa sorprendente, entrevistó al que usted calificaba, como su amo, cuando escribía en Tribuna de Salamanca. ¿Buscaba usted, de nuevo, el puestecillo en dicho periódico y por eso entrevistó al amo?
-         Jamás haría algo así. Es él, Mariano Rodríguez, el que me ha pedido que me entreviste con el director de periódico para que vuelva a su diario y, no lo haré bajo ningún concepto. Volvería -y él lo sabe- si tuviera la absoluta libertad que me concedió en su día pero, ahora mismo, con el plantel de “figuras” que tiene, que no le pase nada. Y lo llevé a mi programa porque, a pesar de todo, es un tipo singular y popular en Salamanca y, me debo a mis “clientes”. Pero, ya sabes, profesionalmente, no tenemos ningún vínculo que nos una.
-         Hombre, entre otros periodistas, tiene al más popular, es decir, a Manolo Molés, el abanderado de la crítica en España. ¿Qué tiene usted que decir al respecto?
-         Si ese es el abanderado de la crítica de España, ya puedes darte una idea de cómo está el mundo de la crítica. Yo le llamo “El Fenicio” y, como debes de saber, pacta con los toreros para “arreglar” la temporada y, con semejante planteamiento, ya puedes imaginarte el panorama. Tiene todos los medios pero, ya no engaña a nadie; en Tribuna, cuando antes agotábamos el papel todos los miércoles, ahora, cuando escribe Molés, apenas venden dos docenas de periódicos; o sea que, no le interesa ni a Dios lo que ese personaje promulga. Luego, en ese programa nocturno, donde dice tener miles de oyentes -radioescuchas, como diría Matías Prats- me paro a pensar quién coño le va a escuchar a esas horas de la noche cuando, al día siguiente, los aficionados, tienen que irse a trabajar. Está claro que, por las noches, entretiene a las cuadrillas que viajan y, poco más.
-         Cómo ha cambiado el panorama de la crítica, maestro. Usted que conoció al gran Cañabate que, el hombre, un sabio de la crítica, como todos sabemos, vivía de forma humilde y, ahora, los críticos de circulación nacional, todos están multimillonarios. ¿Tanto pagan los medios?
-         De ninguna manera; se puede vivir de forma digna, pero esa forma suntuosa de esos personajes que engañan a los aficionados todos viven de los “convenios” con los toreros.
-         Explíquese, por favor.
-         Pues que todos esos críticos que todos conocemos de los grandes medios de comunicación, pactan con los toreros y establecen esos convenios de que te hablo; es decir, el torero paga y, ellos, les suavizan los fracasos y, engrandecen los éxitos. Como está comprobando, la podredumbre es inmensa; si el aspecto interno de la fiesta, lo que entendemos como organización del espectáculo está corrompido, ya puedes darte una idea de cómo funcionan los grandes medios de comunicación; al unísono con los propios montajes de la fiesta.
-         Hablando de críticos, ¿cómo recuerda a Joaquín Vidal?
-         Como lo que fue, un hombre honrado y un crítico sabio. Tuve la dicha de trabajar a su lado y, me cupo el honor de llevarlo al diario Informaciones para, más tarde, como todo el mundo supo, trabajar en El País.
-         ¿Por qué no les dejan paso a los críticos jóvenes?
-         Porque todo son cotos cerrados y, lo tienen muy crudo. El que quiera entrar en los circuitos, tiene que prostituirse. Entre otros, admiré a Marisa Arcas y, se me perdió. Ahora mismo, le veo grandes posibilidades a Rosa Jiménez Cano que, por lo menos, es capaz de llamarle a las cosas por su nombre. Está claro que, siendo honrada y cabal, su camino, será muy duro pero, de llegar, lo suyo será muy reconfortante.
-         Los socialistas, maestro Navalón, en esta temporada, han terminado de apuntillar la fiesta; se lo digo porque, los dirigentes de TVE, como usted ha comprobado, han rematado a la fiesta olvidándose de la misma. ¿Cómo es posible esa barbarie que han dicho de que la fiesta no le interesa a nadie, de ahí ese silencio con que nos han obsequiado?
-         Fíjate, no los creo tan burros. Ocurre que, tienen en plantilla una serie de individuos ineptos, no saben que hacer con ellos y, ante esta disyuntiva, antes que seguir haciendo el ridículo, decidieron no televisar más festejos. Es insólito que, en las retransmisiones que efectuaba el “Palabrero”, deberías de saber que, miles de aficionados, le quitaban la voz al televisor porque no estaban dispuestos a seguir escuchando tonterías.
-         Si ése es el motivo, Navalón, que los quiten, que pongan a personas competentes y honradas, ¿no cree usted?
-         Hombre, de que le buscarán una solución, de ello no me cabe la menor duda; pero antes que seguir siendo el ridículo de España, es mejor que se queden callados. No es de recibo tener a esos personajes que pactan con los toreros, que son verdaderos amigos de los que se visten de luces y, ¿cómo entiendes tú que se puede criticar a un amigo y, mucho más, si ese amigo te ha pagado? (Quiero pensar que, los dirigentes de TVE, sabedores de tales artimañas de sus empleados, han decidido cortar por lo sano que, en definitiva, es lo mejor.)
-         Tras conversar con usted, maestro, a uno se le quitan las ganas de ir a los toros para siempre. Por ejemplo, ¿se sigue afeitando -a los toros, entiéndase- ahora mismo?
-         La pregunta debería ser a la inversa; ¿existe alguien que no afeite? Hasta yo tuve que sucumbir a esa maldita lacra porque, de lo contrario, mis toros se hubieran matado para carne. Es verdad que, unos afeitan para el regocijo de los lidiadores y, otros, por puros intereses comerciales. Ese fraude, amigo, no hay quien lo remedie ahora mismo; está tan extinguido que, frenarlo, es imposible. Recuerdo una vez que, en la feria de Bilbao denuncié que dos toros de Samuel Flores estaban afeitados y, el ganadero, me quería matar y, al final, en los resultados post mortem, resulta que era cierto que, Samuel Flores afeitaba sus toros.
-         Para hacer las denuncias que usted hacía, maestro, necesitaba de unas fuentes de información dignas de encomio. Por ejemplo, al margen de sus conocimientos en materia, estaba claro que, por citar un caso, usted era capaz de adivinar si el toro número tal,  estaba afeitado; así, sucesivamente, en las mil y una denuncias que usted ponía. ¿Quiénes eran sus confidentes?
-         Eran hombres de una sagacidad extrema, amigos míos, defensores de la verdad y, por encima de todo, capaces de regalarme toda la gloria del mundo quedándose ellos en el más oscuro anonimato. Algunos han muerto y, otros, llenos de vida, seguirán estando gozosos de la labor que, junto a mí, llevaron a cabo durante tantos años.
-         Crematísticamente hablando, ¿no cree usted que cometió un tremendo error cuando los Dámaso, Paquirri y compañía le quisieron sobornar y usted no transigió?
-         De que fue un error económico, está claro; pero un gran acierto porque, de lo contrario, no estaríamos hablando ahora de este tema y, a lo largo de mi vida, esta ha sido mi conducta. Deshonrados los hay a montones y, nunca quise formar en sus filas.
-         ¿Qué recuerda de aquellas dos veces que le sacaron a hombros de la plaza de Madrid?
-         Es el recuerdo más hermoso que tengo en mi carrera; pensar que, este tipo de logros, sólo han tenido lugar en mi persona, ello, es algo impagable; fui el único y, dudo que esto se vuelva a repetir. Aquellas salidas a hombros por parte de los aficionados, sólo venían a refrendar mi honradez porque, de lo contrario, jamás hubieran ocurrido. No vayas a pensar que yo pagaba a los costaleros … Era todo producto de la emoción que sentían los aficionados y, esa era la manera que tenían de demostrármelo.
-         ¿Cómo cosechó tantos enemigos, Alfonso?
-         Está clarísimo: todos los que sentían heridos sus bolsillos por mis crónicas, todos se declaraban enemigos míos; pero no conozco un solo aficionado de la calle que no me adore. Yo escribía para el aficionado, jamás para el contubernio del poder que, desde siempre, me asqueó por completo. Sepas que, había que ser muy hombre para, viviendo del toro, saber aceptar mis crónicas. Algunos lo hicieron, pero fueron los menos.
-         Le tachaban de provocador. ¿Cómo se explica eso?
-         Me tachaban de todo; quisieron pegarme, quisieron matarme; me amenazaron vilmente en repetidas ocasiones y, en honor a la verdad, mi vida estuvo siempre pendiente de un hilo. Si decir la verdad era provocar, sin lugar a dudas, fui un provocador.
-         Al margen de los toros, señor Navalón, usted ha escrito ensayos bellísimos, propios de un hombre de una cultura extraordinaria. ¿Fue “La Barca Herida” una de sus mejores narraciones?
-         Miles de ensayos, han brotado de mis manos y sentidos, lo cual evidencia que, mientras que los críticos que antes hemos aludido se preocupaban por ganar un dinero de dudosa procedencia, en mi caso, me embriagó la cultura y, ese es mi tesoro.
-         Resulta un tanto curioso, visto desde la óptica de un aficionado a los toros que, un crítico, su caso concreto, pueda escribir de forma tan fantástica al margen de los toros. ¿Dónde está el secreto?
-         Justamente, en lo que antes decíamos; en la capacidad que todo escritor tenga por la propia cultura. Desdichadamente, en los últimos treinta años, cualquier tratante, se hacía crítico de toros y, ni sabían de toros ni de nada. Yo vengo, obviamente, de una generación distinta a la mencionada. Deberías de saber que, los críticos de antaño, todos eran hombres de una vasta cultura y, aquellas actitudes, eran las que me emocionaban y, quería quedarme con aquel saber y entender. Seguí aquel camino y, este es el lugar que ahora ocupo en la vida y en la sociedad. Pero ahí está mi historial que, irremediablemente, dice todo de mí; todos no pueden decir lo mismo.
-         Volviendo a los toros, maestro, fue usted el que inventó los coloquios tras las corridas, acto que, más tarde, tuvo muchos imitadores y, casi todos, cosechando fracasos. ¿Qué ha pasado para que no siguiera usted con aquellos coloquios que, dicho en cristiano, tenían tanto interés o más que la propia corrida de toros celebrada en la misma tarde?
-         La vida es cíclica y, mi etapa, en ese aspecto, creo que ya pasó; me hice mayor y vago, por tanto, apenas me apetece. Sin embargo sigo llenando en la feria de Salamanca donde mantengo ese tipo de coloquios. Más me conformo con ver los fracasos de mis imitadores que, en las grandes ferias, por osados, congregan a una docena de aficionados y, eso si es triste. Claro que, en el pecado, llevan toda su penitencia.
-         ¿Cuál es el pecado?
-         Vender información falsa, estar corrompidos por los intereses de los toreros y, tener varios amos en la temporada. Todo eso, el aficionado lo sabe y, huyen despavoridos de donde pulula esta gente.
-         ¿Cuál es el momento ganadero que disfrutamos?
-         Apañados vamos si a lo que tenemos lo llamamos disfrutar. De forma lamentable, el caos que estamos viviendo, como antes comentábamos, lo vaticiné hace cuarenta años, por tanto, a mi no me extraña nada de la barbarie que estamos viviendo. Ahí tienes los resultados de todos los festejos; ahora le llaman toro bravo al burro tonto; a ese animalejo que, sin fuerzas ni pitones, algunos irresponsables, lo quieren calificar como de toro “artista”. Fíjate como estará el momento ganadero actual que, un listo como Victorino Martín, es el rey del espectáculo.
-         Señor Navalón: gracias por habernos concedido este tiempo hermoso, en el cual, hemos conversado de toros y de la vida. ¿Desea añadir alguna cosa más?
-         Que tengáis mucho éxito en este nuevo portal que habéis lanzado, es decir,
www.opinionytoros.com que, con ese ramillete de gentes honradas que formáis el equipo, os auguro toda la ventura del mundo.

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