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  entrevista de Raquel Montero [ 11/03/2007 ]  
FERNANDO CRUZ: En Valencia a demostrar que soy un torero

El diestro madrileño ha bebido de la fuente de Sánchez Puerto, su estilo es puro como el del maestro, tal vez por eso ha llegado a la afición. En la temporada 2006 dio el aldabonazo aunque este año le toca recoger lo sembrado el año pasado. Su lucha constante  no va a hacer que defraude a los que lo siguen.

Las ferias importantes ya cuentan con él. En Valencia toreará el 13 de marzo y en Sevilla el 17 de abril. Dos fechas clave que pueden servirle para conseguir más contratos. Madrid lo espera como el año pasado y el resto de plazas de España. Porque Fernando Cruz tiene mucho que decir en el toreo.  Después de tanto sacrificio está recogiendo los frutos. Tras el parón después de la confirmación el 2006  fue su mejor año. Aunque recuerda años muy buenos siendo novillero. En Valdemorillo lo pudieron ver los aficionados. Dio la dimensión de torero que lleva dentro. Al final en Castellón no ha podido entrar, como nos apuntaba era difícil entrar puesto que no había toreado ningún año, a pesar que Enrique Patón quiere contar con toreros importantes, este año no va a ser posible. Tal vez el año que viene se vea anunciado en esa feria tan importante.

—¿En qué momento se encuentra ahora?

La verdad es que muy contento. Personalmente muy feliz, porque creo que lo tengo todo. Y profesionalmente, también. Con mucha esperanza e ilusión de conseguir cosas importantes. Se prevé una temporada, a priori, ilusionante. Con ganas por mi parte y por parte de mi cuadrilla. Además, se va a torear un poco más y poder ir a sitios importantes. Ahora me toca aprovechar la oportunidad día a día.

—¿Este año volverá a torear en Madrid?

Seguramente. Vendremos para la Feria. Creo que me lo he ganado por mis propios méritos.

—¿Lo que sí es seguro es Valencia?

Exactamente. Estoy anunciado en las Fallas junto a Manuel Amador y Ambel Posada. Además que es una corrida que tiene garantías como la de Los Chospes. Eso viene de una buena que es la de Daniel Ruiz. Espero que haya posibilidades en Valencia de que se deje un toro y poder demostrar que soy un torero de raza. A ser posible, demostrar el concepto que quiero demostrar ante los toros. Que poco  a poco vaya cambiando un poquito mi sitio, es cuestión de tiempo. Sobre todo tener confianza en uno mismo. Si hay que seguir en la línea que estábamos de arriesgar y de esa raza, trataremos de funcionar y de torear.
 
—¿Le ha costado mucho llegar hasta el lugar donde está ahora mismo?

La verdad es que bastante. Hasta que debuté con picadores me tiré mucho tiempo en la Escuela de Madrid, 7 años. Luego estuve un par de años en la Escuela de El Espinar. Se hace largo. Hay muchos momentos en los que piensas y dices: no seré capaz de llegar a algo en esto. Aparte no te abren las puertas que uno quiere. Se hace muy duro y tienes muchos decaimientos. Gracias a Dios he tenido mucha gente a mi alrededor que ha confiado mucho en mí. Que me ha sabido hablar. Me han sabido dar confianza, y han sido un poco los que me han mantenido con la ilusión y la esperanza de poder conseguir algo. Luego debuté con picadores. Ya el primer año sin caballos en Francia, fue el 2001 en el Bolsín de Bougue, me sentí un poquito torero, vi un poco lo que era ser torero

—¿Para alguien que empieza, supongo que es importante encontrar ese apoyo en la afición?

Desde luego que sí. En mi caso, un torero sin caballos o con caballos, siempre me he sentido torero, porque las cosas siempre las he hecho de verdad y muy serio. Entonces tener ese apoyo y respaldo es fundamental. Ese trato tan serio, como te digo, sentirte torero, sentirte valorado y desarrollar lo que llevas dentro.

—En algún momento, aunque como me ha comentado antes ha tenido gente que lo ha estado apoyando, ¿ha pensado en tirar la toalla, en decir no sigo adelante?

Sí, como te he comentado al principio, cuando llevaba 6-7 años. Empecé muy jovencito cuando tenía 10 años, piensas que va a ser todo un poco más rápido. La Escuela Taurina de Madrid no me dio el apoyo que consideraba, porque no valiera en ese momento, lo que ellos vieran. La verdad es que en aquel momento te planteas, si estas perdiendo el tiempo. Lo que pasa es que son momentos. Cuando uno lleva el toro dentro, lo sientes, es tu vida. Es una cosa con la que se nace, no te lo puede inculcar nadie. Tu puedes haberlo visto en tu casa, pero hasta que no me llegó el momento no decidí ser torero. Por mucho que te inculquen, al final el que hace el sacrificio, los esfuerzos y sufre los golpes, las vejaciones, eres tú en tus propias carnes. Como no lo lleves dentro, se hace muy duro, y al final tiras la toalla. Yo pensé en tirar la toalla, pero fueron pensamientos, luego pensaba que tenía que estar dentro.

—El momento más duro de su carrera tal vez fuera a los 6 años de empezar, ¿pero ha habido alguno más difícil?

Sí, tal vez ha sido ese. Ahora te encuentras con momentos difíciles, porque es otra responsabilidad, otra exigencia de tu gente, de los profesionales y tuya personal, hasta conseguir cosas. Cada etapa tiene su momento de exigencia y de dureza. Lo que sí es verdad, que a partir de que me fui a Francia todo ha sido un poquito más llevadero. Hasta el 2004-2005, que fue el año y medio primero de matador de toros, después de tomar la alternativa,  sí  que tuve parón. Venía de hacer una temporada importante con picadores, la segunda temporada, en Madrid, Francia. Habiendo dejado un ambiente importante, en lugar de novillero en figura del toreo. Figúrate lo que te estoy diciendo. El respeto que me estaban teniendo, el cariño especial. La verdad es que me sentía como si fuera una figura del toreo en Francia. Luego tuve ese paréntesis en el 2004-2005, un año de parón. Incluso dejé de torear en Francia. No me salían las cosas como estaba acostumbrado de novillero. Sí se me hizo duro, incluso pensé después de la confirmación en Madrid; voy a ser capaz de cortar una oreja en San Isidro, por lo menos para que me solucione un poco el panorama. Fue una etapa bastante difícil y dura. Hasta que el invierno de 2006, para afrontar la temporada pasada, maduras. Como digo, mi apoderado, Luciano Núñez, me apoyó muchísimo, para mentalizarme de otra manera, para estar más seguro de mis condiciones.

—Usted ha toreado tanto en Francia como en España, ¿cree que la afición de Francia es diferente a la española puesto que allí lo hacían sentirse como figura del toreo?

¿Si me sentía como figura?  Yo personalmente no, porque sé lo difícil que es esto. Sé lo duro y la cantidad de cosas que tienes que hacer para conseguirlo. Lo que pasa es que de novillero, el grandísimo trato que me daban allí en Francia, los aficionados, el respeto por todo en los sitios importantes, pues me sentía torero de verdad. Eso fue de novillero. Luego de matador de toros, te das cuenta que te queda mucho por conseguir, por corregir, por mejorar. Ves que tus compañeros tienen un nivel altísimo, que te queda a ti por alcanzar, entonces entras un poco en la realidad del toreo. En lo difícil y lo duro que es. Que tienes que estar todos los días con cara de perro para conseguir una oportunidad nueva. Conseguir abrirte un hueco importante en el escalafón de matadores de toros. Cuando tomas la alternativa ya es otra pretensión, otras exigencias y otra responsabilidad distinta y más grande a la de novillero.

—Si tuviera que elegir entre una afición u otra, ¿con cuál se quedaría?

La verdad es que cada una tiene su fuerza. Este año he tenido la oportunidad de conocer a la afición del Norte, que me parece extraordinaria, la de Pamplona, Bilbao, San Sebastián. La francesa se parece a esta afición porque están pegados. Hay muchos franceses que vienen a España a ver toros. Si me tuviera que quedar con alguna no sabría decirte porque se complementan. Los dos puntos de vista son necesarios. Lo que tiene la afición francesa, desde el primer momento es más respeto. La del norte de España es la más respetuosa que existe, se parece mucho a la del sur de Francia.

—¿La temporada que elegiría como la mejor para usted fue la del año pasado?

Claro, para mí personal y profesionalmente, ha sido la temporada más importante. Porque ha sido la temporada en  la que me he dado a conocer más rotundamente. La que he sido un poco más considerado, porque he podido ir a plazas en las que para mí era un sueño poder estar en los carteles. Verte anunciado en esos sitios. Luego ir y que te salgan las cosas bien, que seas uno de los triunfadores al final del ciclo, para mí es importantísimo. De sentirte muy satisfecho y tener mucha moral para ver que condiciones con un poquito de suerte.

—¿La tarde más importante fue en la que cortó una oreja en Las Ventas?

Sí, aunque ha habido tardes muy importantes como la de Bilbao, Pamplona, Zaragoza, San Sebastián, fíjate y casi todas son de primera, para mí fue clave. Quizás por encima de la oreja que corté en Madrid fue porque aquel toro fue muy exigente, muy complicado. La de la Feria más importante del mundo en la que los toreros siempre, sobre todo cuando no tienen experiencia, se atenazan un poco, por la responsabilidad. Porque te juegas todo a una carta. Yo no tenía nada, sólo esa corrida. Se juntan muchas cosas y es muy complicado. Si eres capaz de sobreponerte a esas complicaciones y a esa tensión, te salga un toro complicado y seas capaz de sobreponerte a él y de poner a todo el mundo de acuerdo, pues para mí fue sin duda la más importante. Gracias a la tele me pudo ver toda España y me posibilitó la oportunidad  de entrar en esas fechas tan importantes como Bilbao.

—¿Cuando sale el toro por los chiqueros que es lo primero que le pasa por al cabeza?

Cuando sale el toro por los chiqueros lo que hago es fijarme en su comportamiento, como lo hace, como está hecho el toro. A veces voy a los sorteos, pero la mayoría de las veces, no. Me fijo en la altura, la morfología, si remata en los burladeros, si se emplaza y en esas cosas.  Por supuesto pienso en aprovecharlo, en estar muy bien con él pero eso viene durante la lidia, a medida que vas conociendo el comportamiento y el desarrollo del toro durante la lidia.

—Usted se ha educado dentro de varias Escuelas Taurinas, ¿cree que hacen una gran labor?

Creo que sí, las escuelas hoy en día, todos los chicos que tengan la oportunidad de ir, creo que son importantes. Te hace relacionarte con otros compañeros. Ves la ilusión que tienen por conseguir cosas. Maduras quizás más rápido porque los maestros que están allí, como por ejemplo en Ciudad Real el maestro Calatraveño, les pueden contar la dureza del toreo, la exigencia, lo mal que lo ha pasado para conseguir cosas en esta profesión. Y eso a los chicos, creo que les hace vivir en sus carnes la propia experiencia de ese maestro y darse cuenta de lo duro que es esto. Ver si realmente tienen pasión por el toro o no. Sin ninguna duda es importante por esos para madurar como personas y conocer el principio de la técnica del toreo. Ellos se están poniendo delante de las vacas y de los becerros, novillos etc... Porque en esta profesión nunca se deja de aprender. Todos los días se aprende y a mí por supuesto me queda un 70% por aprender. Esa es mi mentalidad, porque creo que para ser alguien importante te tienes que exigir mucho. Sin ninguna duda para conocer las primeras bases del toreo es fundamental que haya una persona detrás, guiándote un poquito de como se hacen las cosas. Enseñándote la dureza y lo que es la vida del toro.

—Como me ha dicho antes ha estado en dos Escuelas, ¿en cuál de ellas aprendió más?

Creo que fue un poco un conjunto de las dos. En las escuelas aprendía de los otros compañeros, la verdad. Los maestros me enseñaban, pero me fijaba y aprendía más de otros compañeros, como puede ser Uceda Leal. Me juntaba con él, viéndole entrenar y entrenando con él. Él me decía como hacía las cosas. Ha sido cuando más he podido aprender. Con el maestro Sánchez Puerto depuré más el concepto que quería seguir, tener claro la línea que quería seguir como torero, siendo todavía muy joven y con poca experiencia cuando estuve en la Escuela de El Espinar. Porque, bueno, el concepto y la seguridad la tienes cuando llevas más tiempo toreando. Cuando ya matas novilladas picadas muy fuertes y más ejercicio. Ya un poco tienes claro el concepto y la línea que te llena. Y de matador de toros  igual. Cuando estas empezando hay un concepto que te gusta pero como no tienes todavía las bases muy depuradas, a veces te cuesta llevarla a cabo.

—¿El maestro Sánchez Puerto como ha sido para usted como profesor?

Para mí la verdad que un gran maestro, porque es un torero que ha tenido un concepto extraordinario. A mí me ha encantado como torero. Es la línea que a mí me gusta de torero. Aparte un hombre muy buena persona, muy cercana a los  chavales, muy cariñoso y sabe, lo que hemos hablado antes, te abre su libro de la experiencia y te dice esto es así, te habla muy claro, si lo quieres lo tomas o sino lo dejas. Una persona que hable con esa clarividencia, que se muestren  las cosas como son y te muestre todo su cariño, pues para mí es lo más importante.

—¿Con qué se siente mejor toreando, con el capote o con la muleta?

Con la muleta quizás tenga más facilidad que con el capote. El capote es una suerte preciosa, pero de las cosas del toreo quizás en lo que más me recreo es en la muleta. Cuando te sale un toro con nobleza, la verdad es que con lo que más disfruto es con la muleta.

—¿Qué sueños le faltan por realizar?

Hay un sueño que llevo desde pequeñito y que he estado a punto alguna vez de conseguirlo, que se me resiste, y es la Puerta Grande de Madrid. La Puerta Grande de Madrid sería lo más grande de conseguir. Una vez conseguida te pones otros objetivos. Hoy por hoy sin ninguna duda, la Puerta Grande de Madrid.

—Ahora que estamos hablando de Madrid, ¿esa es tal vez la plaza en la que más a gusto se siente toreando?

La plaza en la que más he toreado ha sido en Madrid. Entre matador de toros y novillero he toreado siete o diez veces. La verdad es que me siento muy respetado, muy esperado  y arropado. Se que la gente me va a exigir y me exige porque soy un torero de Madrid y quieren verme cada día mejor. Es lógico que me exijan como a todos los toreros de Madrid. Porque cuando salen las cosas bien la verdad es que es una plaza distinta, te sientes cuando has triunfado, te sientes como si estuvieras en otro planeta. No te quieres cambiar por nadie cuando das la vuelta al ruedo con una oreja o sin oreja. Con una oreja lo conozco, pero con dos orejas tiene que ser algo sensacional. Creo que no sientes el ruedo, vas como flotando.
Sobre todo ha habido otra plaza en la que me he encontrado muy a gusto, como fue Pamplona. En Bilbao me trataron con un cariño extraordinario, desde el principio de la faena hasta el final, cuando me llevé la cornada y me dieron una oreja. Cada plaza tiene sus alicientes y cosas buenas y no tan buenas. Pero sobre todo en esas tres plazas me han tratado con un cariño tremendo. Igual que por ejemplo en Zaragoza, con el esfuerzo que hice con el último toro de la temporada. La verdad es que no esperé que la gente respondiera como lo hizo. De pie ante el esfuerzo que estaba haciendo con ese toro. Es la primera vez que me ha pasado, que durante la faena se pusieran de pie. Sobre todo cuando ves que la faena no es como tu quieres que sea. por el lucimiento y la calidad que quieres imprimirle porque el toro no te deja, como fue ese día. Pero la gente tuvo la gran sensibilidad de ver el esfuerzo que estaba haciendo con ese toro y la sensación de que me podía pegar una voltereta y poder echarme mano en cualquier momento. Además el toro muy fiero y muy manso. Eso me llegó muy dentro, la afición de Zaragoza como me trató ese día sin cortar oreja y tratándome como uno de los triunfadores
.

—¿Tal vez eso da mucha más moral que el hecho de haber cortado una oreja?

La verdad es que sí porque hombre una oreja no viene mal  en Zaragoza, pero hay tardes en las que es imposible casi cortar orejas. Y el torero estar perfectamente también y puede sentirse triunfador. E irse para el hotel totalmente satisfecho del gran esfuerzo que ha hecho. Creo que el gran triunfo de los toreros, el primer gran triunfo es saber que tienen la plaza cuando vas para el hotel, es darlo absolutamente todo y te has vaciado. Si has utilizado todas tus armas para entender a los toros, jugarte la vida, tienes que poner tu concepto siempre y cuando el toro te lo deje. Lo principal es saber que tu conciencia esté completamente tranquila, que tu lo has dado todo delante de los toros. Una vez que lo das todo delante de los toros vienen los triunfos importantes porque se reúnen todas las circunstancias para ellos. Pero hay veces que por más que uno quiere es imposible.

—¿Es cierto que algunos toreros lo dan todo en la faena de muleta y cuando llegan a la suerte suprema parece que les faltan las fuerzas porque se han vaciado?

Creo que hay entran un poco las facilidades que cada torero tenga con la espada. Un torero cuando tiene valor lo tiene para todo, el toro te puede echar mano de cualquier manera. Lo que pasa que es verdad que hay toreros que pueden tener más facilidad a la hora de torear con la muleta o un sitio mejor cogido a la hora de torear con los capotes y muletas que con la espada. Es una suerte muy complicada y de arriesgar mucho porque le pierdes la cara al toro, porque tienes que actuar muy bien. Cada toro es un mundo. Hay toros que te esperan. Hay toros que no te hacen tanto caso al toque. Son mil matices. Considero que el torero que a lo mejor no es tan rotundo con la espada como con la muleta por ejemplo, pienso que a lo mejor es que no tiene el mismo sitio cogido, la misma seguridad, no se siente él igual. Creo que son rachas también.

—¿Cómo considera que llega más al aficionado, por su toreo de arte o el de valor?

Pues fíjate, yo considero que todavía no me han visto torear como creo que sé torear o la línea que quiero seguir como torero. Pienso que la mayoría de la gente me ha visto por la entrega, por la raza, por el valor, por la disposición, por querer ante todo triunfar como sea, no defraudar a nadie el primero a mí mismo, no. El amor propio. Casi siempre ha sido un poco la tónica de mi carrera, incluso de novillero. Ha habido momentos que sí he podido torear más de lleno. Creo que cuajar un toro despacio, regustao, con ritmo, con son no me han visto todavía. Ni yo mismo me he podido ver. Porque quitando algunas becerras en el campo, de salón o algún toro a puerta cerrada, porque nunca me han dado opción a ello. Entonces creo que todavía me queda mucho por conseguir en el toreo. Creo que tengo el techo muy alto, me queda mucho por aprender y mejorar. Y pienso que el aficionado también por ver.

—¿Cree que hay algunos toreros que por torear corridas duras los suelen encasillar en ese tipo de corridas?

Creo que al principio sí. Porque hacerte un hueco en las corridas comerciales es muy complicado. Hay muchas figuras del toreo que están encajados ahí. Es muy difícil quitarlos de ahí por sus propios méritos. Creo que cuando un torero tiene condiciones de verdad y un concepto distinto al que a lo mejor te permiten hacer las corridas duras, la gente lo sabe, la gente no es tonta y los profesionales saben de sobra que van a verlos. Lo que pasa es que necesitas, por lo menos en mi caso, hacer una temporada extraordinaria y de tener un triunfo rotundo, en la Feria de San Isidro, y encima haber toreado un toro bien, para encontrar tu concepto, porque es así. Por eso siempre digo yo que es algo que supone de tu esfuerzo de cara a los aficionados. Y aquí, cuando uno tiene un concepto puro de verdad del toreo y clásico eso la gente lo ve y lo sabe valorar, aunque tarden más en situarte en ese sitio de corridas de toros que son las idóneas para llevar a cabo ese concepto.

—¿Considera que el mundo del toro es un mundo especial?

Creo que sí, muy especial y muy distinto, opino por lo que lo siento. Por ejemplo, voy por la calle y me levanto y tengo una ilusión tremenda por vestirme de torero, por ir al campo, por torear, por ponerme delante del animal siempre. Estoy las 24 horas del día pensando en el toro, en como mejorar, en como pegarle un muletazo para que sea mejor. Como colocarme delante del toro, como echarle la muleta, visualizo como entraría a matar un toro, creo que estas entregado al final.

—¿Eso es vivir en torero?

Exactamente, además si no me sale solo. Hay días que a lo mejor no estoy completamente de pasota, me siento raro. Más que un oficio o una profesión es una forma de vida muy especial. Porque si tienes tu trabajo te vas a casa y punto, no. Aunque te tengas que llevar tu trabajo, pero desconectas totalmente. Yo a lo mejor estoy hablando con mi familia y tengo el toro en la cabeza también con la temporada, que para mí es fundamental que tiene que ser importante para estar ahí. Relajarme demostrar cosas. Es un mundo que te atrapa como lo sientas y te sientas torero, te atrapa por completo y es muy difícil destriparte de él. Como se suele decir, uno nace torero y se muere torero.

—¿Un día de entrenamiento en la vida de Fernando Cruz, como es en su vida?

Un día de entrenamiento, ahora por el problema que tengo de los hombros, baso casi mi entrenamiento en la rehabilitación. Ahora mismo estoy empezando en los tentaderos y a lo mejor torear de salón tres días, cuando me gustaría que fueran más, para afianzar tu concepto y que el cuerpo esté amoldado a lo que quieres a hacer ante el toro tienes que torear mucho de salón. Lo que pasa es que tengo que dar prioridad hoy día a la rehabilitación en el gimnasio y el médico por los problemas que yo tengo de tendinitis, en el cuello de volteretas y un montón de cosas que tengo arrastradas. Ahora mismo divido el entrenamiento algunos días en el toreo de salón y el correr. Otro día que voy al gimnasio, estiramiento, fortalecimiento de la espalda, de los brazos para poner fuerte los tendones que tengo debilitados y lesionados para que me duelan lo menos posible. Llevo rehabilitándome con el médico dos o tres días. Voy a Yecla para que me vea una fisioterapeuta con un tratamiento nuevo que hay. Moverme para solucionar esos problemas para poder hacer lo que quiero delante de los toros. Aunque nunca, no suele estar totalmente preparado, cuando uno puede estar al 100% en los entrenamientos cuando sales a la plaza vestido de torero te quedas en el 70% por la tensión que tienes. Te entra como una especie de decaimiento, que es normal, pero no pasa siempre, pero hay momentos que por ejemplo con la responsabilidad pasa. Aunque luego sale el toro y te creces, porque los toreros somos así. Tienes una tensión enorme y luego sale el toro y sin saber porqué estás más tranquilo. Esos nos pasa a los toreros.

—¿Se podría decir entonces que en el patio de caballos pasáis más miedo que cuando os va a tocar a vosotros torear?

Cada torero es un mundo. En mi caso sí. Cuando salgo del hotel lo único que quiero es llegar al patio de caballos porque lo paso muy mal en la furgoneta.

—¿El hecho de que haya gente que se acerque a los toreros en el patio de caballos le pone a usted nervioso?

Hay veces que no te importa, y otras que la verdad es que lo pasas mal. Algunos sitios clave como Madrid, Bilbao, Pamplona, que son sitios de una responsabilidad tremenda, que lo único que tienes que estar es concentrado en la corrida, te cuesta a veces, y no te gusta que vengan. Pero no por nada sino porque tu no estas con la alegría para estar saludando a uno y otro. Estás concentrado en que te vas a jugar la vida y en que es una tarde clave e importante para tu carrera. No tienes ni ganas de hablar. Quieres estar metido en tu mundo y en lo que quieres hacer en el ruedo. También entiendo a la gente que quiera saludar a un torero, que tenga esa ilusión. Al final los toreros nos debemos a ese público, al aficionado y tampoco cuesta tanto hacer un esfuerzo, saludar y hacerte la foto, aunque por dentro lo estés pasando muy mal, porque tienes que jugarte la vida y es una tarde clave para ti.

—¿Qué opinión le merecen las declaraciones de la Ministra?

Me parecen un poco ridículas. A mí no me gusta la política, ni la entiendo ni trato de entenderla. Creo que hay cosas más importantes en este país para solucionar que el que estén desviando la atención de la gente en que maten los toros. Cuando están matando a gente. No me gusta hablar mal de nadie porque no me gusta que hablen mal de mí. Me gusta respetar a todo el mundo, sea político, astronauta o barrendero... porque todo el mundo somos personas y ante todo tiene que haber un respeto, eso por encima de todo. Pero claro sino te respetan a ti, tu trabajo y lo que estás haciendo, te llaman asesino, como voy a respetar a esa gente. Cuando los toreros no nos metemos con nadie, estamos a lo nuestro y punto.

—¿Además que es una profesión de siglos no es de ahora?

Exactamente, esto no lo puede quitar nadie. Hay miles de personas viviendo de del toro. Y esta gente qué va a hacer el día de mañana. Aparte ya no es que den dinero o dejen de darlo, es que es tu vida, es tu pasión, es para lo que están en este mundo.
 
—Lo que intentan es buscar el talón de Aquiles para destruir la fiesta, pero hay que seguir potenciándola e intentar bajar la media de edad en los tendidos, que vaya más gente joven puesto que la media es muy elevada.

Eso es cierto. Es una pena, porque al final los que tienen que quedar es la gente joven, la que tienen que llevar el peso de la fiesta el día de mañana. Creo que cada vez está habiendo un poquito más de gente joven. Lo que pasa, si ven las noticias, lo único que le meten es lo negativo. La gente que no entiende de toros y ni sepa de que va para qué voy a gastarme un dinero en una entrada o voy a ver matar a un animal o como coge a una persona. Porque en la tele lo único que ponen es cuando han cogido a un torero, en lugar de poner una tarde grandiosa, los tres toreros a hombros. En el lugar de cómo han cuajado un toro, ponen imágenes en cámara lenta de que en la muleta en vez de ser totalmente plana pues dice el periodista que ha metido un poco el pico, porque a lo mejor el torero no se ha dado cuenta o porque a lo mejor considera que el toro necesita esa técnica. Delante del toro un torero piensa y saca sus recursos para en un momento resolver. Los toreros son la gente más honrada que existe en este planeta. Somos los que más respetamos al animal.

—Y por último, ¿Cuántas cornadas se ha llevado a lo largo de su corta trayectoria profesional?

Ahora mismo tengo cuatro y son duras. Los toreros creo que es una cosa que tenemos asumida, cuanto menos tengas mejor, porque los toros cuando te levantan los pies no sabes lo que te van a hacer. Lo tenemos que tener asumido. Las cuatro que tengo, especialmente tres, en Madrid, Barcelona y Bilbao, han sido haciendo las cosas de verdad. Intentando hacerme un hueco en esta profesión y jugándome la vida. Para mí son medallas y triunfos porque me han dado la posibilidad de otros triunfos.

Desde Opinionytoros le deseamos mucha suerte en esta temporada que acaba de comenzar y que todos sus sueños se cumplan.

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