En la pasada semana ha tenido lugar un hecho insólito en la plaza de toros de Alicante. El diestro Morante de la Puebla, tras ver que la presidencia le negaba la segunda oreja que el público pedía, rechazó la que le habían concedido y le ofreció unas gafas al presidente. Un hecho, hasta ahora sin precedentes, que pone sobre la mesa un debate ¿Los presidentes tienen o no tienen autoridad? ¿Los toreros pueden menospreciar las decisiones del palco? ¿Es sancionable tal actitud? En el área deportiva esta situción le hubiera costado una sanción ejemplar a quien hubiera osado mostrarse así ante el árbitro del evento. Aquí nada ha pasado que se sepa. Nosotros, en OyT, ya nos hemos pronunciado a través de la pluma de Pla Ventura, pero queremos conocer su opinión y posición en la encuesta que les ofrecemos. |